Capítulo 35.

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York Sidney.

Dos meses después.

Me paseo por el apartamento viendo donde colocar más decoraciones navideñas, estamos en la segunda semana de diciembre y aún no termino de decorar el apartamento. Ya está el árbol, las luces alrededor, otras decoraciones en las paredes, pero siento que no es suficiente, siento que le hace falta más color rojo, verde y azul.

Suelto un suspiro frustrada y me dejo caer al sofá, miro hacia el gran ventanal y veo como el sol empieza a caer, no he visto a Elijah en todo el día, cuando me desperté ya no estaba, me dijo que estaba arreglando unas cosas en Skyscraper, pero ya está por anochecer y se ha desaparecido.

Siento un malestar en el estomago y trato de dejar los malos recuerdos de lado. Inhalo y exhalo en formas de relajación.

Miro hacia la mesa del centro de vidrio donde hay decoraciones sin colocar y pienso en donde podrían ir... ¡El baño!

Agarro un Santa Claus que se mueve cuando lo encienden y da música, y corro hacia el baño, lo coloco arriba de la estantería, coloco otras decoraciones alrededor de la mampara y apago la luz para encender las luces rojas y verdes que tira.

Elijah me matará.

Al parecer no es tan fanático de la navidad, es como un grinch, pero en un nivel ocho.

Además, quedamos en tener una cena navideña con nuestros amigos, así que el lugar debe de estar muy bien decorado, Emma, Brad y lo gemelos se encargaran de la comida, mientras que Stefan y Andy de las bebidas. Phil no está, se fueron con sus padres al otro lado de Canadá a celebrar las fiestas con sus abuelos, tampoco Marcus, él fue a Estados Unidos a un concierto de una banda y nos dejo abandonados.

Así que todo tiene que estar muy bien decorado, además, a Sienna le va a encantar.

Sonrío abiertamente y salgo del baño, a tiempo escucho la puerta principal abrirse, me acerco a la entrada donde Elijah va entrando. Lleva una sudadera por el fuerte frío, su cabello está suelto y aunque ahora está un poco menos largo que antes, sigue teniendo unos mechones que le caen por la frente. Ladea a verme con una gran sonrisa esbozada y no puedo evitar regresársela, aunque rápidamente achiquito mis ojos viéndolo, porque presiento que trama algo.

Esa sonrisa que trae no es para nada bueno.

—¿Qué hiciste?

—¿Yo? — se para unos instantes a mirarme ofendido —, nada, mi amor.

Camina de nuevo a mí, posa sus manos en mi cintura jalándome a él y besando mis labios sin darme oportunidad de seguir hablando.

Caminamos hacia el sofá donde caemos sentados, yo encima de las piernas de él.

—Mm, para — me hago hacia atrás un poco —, algo has hecho, conozco esa sonrisa —lo miro acosadoramente.

Esboza una sonrisa y se relame los labios, su lengua juega con el lip ring por un tiempo.

—Cielo, estoy seguro que ya hay demasiada decoración navideña, ¿no te parece? ¿Nos quieres inundar? — enarca una ceja, cambiando descaradamente el tema de conversación.

—Ese es el espíritu navideño — me encojo de hombros — y no me cambies de tema, Nathan.

Suelta una risa inocente y niega con la cabeza.

—¿Te he dicho lo que me encantan tus ojos? — murmura, tomándome con sus manos, mi cara —¸ lo que iluminan mi oscuridad y me encanta.

—Mmaja.

Beso su labio inferior, mordiéndolo lentamente, he llegado a la conclusión que no puedo resistirme a este hombre.

—Tenemos el mismo color — recuerdo.

Skyscraper. [#2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora