Al despertarme, estoy desconcertada y muy, muy mareada. Intento moverme pero siento que tengo la mano derecha atada con fuerza. Al instante me acuerdo te todo lo que pasó.
-No... - digo en voz alta - No puede ser... Esto no puede estar pasando. - Me incorporo lentamente e intento que mi mirada se acostumbre a la oscuridad espantosa que me rodea. Empiezo a temblar al ver dónde estoy. Me encuentro en una celda. Estoy encerrada, atrapada en un lugar que no conozco ¿Estaré en Luzbel? Dios... ¿Cómo voy a salir de aquí? El camastro en el que estoy sentada, es una miseria. El colchón se está pudriendo y el suelo está lleno de paja y un líquido negruzco sobre el que intento no pensar. No hay aseo, ni mantas, ni nada que me resguarde del frío. Me subo un poco más a la cama hasta pegarme por completo a la pared, me agarro las piernas con ambas manos e intento calentarme de alguna forma. Al levantar la vista hacia la puerta, veo que tiene una especie de ventana que da al exterior. Me levanto trabajosamente y me acerco. La cadena de hierro que retiene mi mano me impide avanzar lo suficiente para alcanzar la puerta. Tiro con fuerza, por si la cadena estuviese oxidada y me diese la oportunidad de zafarme de ella. Imposible, me hago muchísimo daño en la muñeca que casi hago que se me abra la piel. Al girarme hacia la cama observo una rejilla en el techo, que da a la zona exterior. Parece que estoy en una zona subterránea, porque la rejilla está al nivel del suelo. Fuera es de noche y me pregunto cuánto tiempo llevo aquí. Puede que horas o incluso días. Me vuelvo a sentar y en mi corazón siento una angustia terrible. Sin darme cuenta, las lágrimas empiezan a caerme por la cara, pero la frase que me dijo Cat me viene a la mente.
-Encontraremos la manera de sacarte de ahí. Tú sé fuerte, sé que puedes hacerlo. Esperanos... - había dicho mi amiga. En estos momentos, lo único que me da fuerzas, es saber que me están buscando y que mi madre hará todo lo posible por encontrarme. Tengo que ser fuerte y no mostrar debilidad ante nadie. Esté donde esté, intentarán hacerme daño. Eso lo sé con certeza. Una punzada de dolor me saca de mis pensamientos. Descubro que sigo llevando la misma ropa que llevaba cuando me secuestraron y en medio de mi blusa, en el abdomen, tengo cuatro hendiduras. Claro... Mike me había atravesado la piel con los dedos, no sé cómo lo hizo, pero debía de tener garras para atravesarme la piel con tanta facilidad. Mike... maldito. Él me trajo a este lugar ¿Por eso me sentía yo tan extraña con su presencia? ¿A caso mi presentimiento era una advertencia? No lo sé. Solo sé que ahora estoy encerrada aquí sin poder salir ni pedir ayuda. Un par de horas después, o eso me imagino que debe haber pasado, oigo pasos en frente de mi puerta. Con un crujido, la puerta se abre y aparece un hombre de unos cincuenta años, que debe tener más si las cosas transcurren igual que en Serafín. Va vestido con un traje elegante de un negro impoluto con mangas y pequeños detalles rojos.En el pecho le cuelgan varias condecoraciones militares.
-Princesa Anna - inclina la cabeza en señal de saludo - Soy Patrik, yo la voy a acompañar hasta el trono de su Majestad el Rey. Disculpe las condiciones en las que se encuentra. - Fuerte y decidida, fuerte y decidida, así es como me tienen que ver. Me levanto con seguridad y levanto la muñeca. La agito en el aire y Patrik me quita el hierro que me inmoviliza. No puedo reprimir una exhalación de júbilo cuando la cadena cae al suelo y libera mi mano. Con la luz que entra de fuera puedo ver que mi muñeca está destrozada, me escuece muchísimo pero aguanto el dolor como si no fuese nada. Me cruzo de brazos. La muñeca roza la ropa y hace que el ardor aumente, pero aún así aguanto. Me ofrece su brazo. Espero y le miro con desconfianza.
-Tranquila princesa. No le haré ningún daño. Además... - mira mis zapatos de tacón - necesitará ayuda para andar con eso. - Su cara de espanto me hizo reír, cosa que le tranquiliza bastante y a mí igual. Me sonríe y le cojo del brazo. Después de salir de la zona (que pienso) que es donde tienen a los prisioneros, llegamos a una escalera por la que, si no hubiese estado agarrada al brazo de Patrik, me hubiese caído rodando. - Por favor, no tome una mala impresión de nuestro pueblo solo por la imprudencia de uno de nosotros, Mike es un muchacho bastante... peculiar.Después de su audiencia con el rey podremos curarle sus heridas, pero presiento que no querrá volver a ver al chico. -me mira y yo asiento con energía - Normalmente acata las órdenes de sus superiores sin ningún problema pero parece que en esta ocasión decidió desobedecer, le dijimos que te trajera sana y salva sin rasguño alguno, ahora debe pagar las consecuencias de sus actos, le hemos bajado de su rango de teniente al de soldado. Empezará de cero. Nosotros teníamos preparada una habitación para cuando llegara, pero el muy sinvergüenza la metió allí abajo. - me alegra bastante saber que no todos aquí me vayan a tratar de ese modo y la preocupación de Patrik se agradece. Este cambia de tema pasados unos minutos - Espero que le guste el castillo, los colores son oscuros pero bellos. - Al salir del pasillo por el que habíamos estado andando durante un tiempo, me quedo pasmada. El castillo es hermoso. Las paredes son altísimas y los tonos son algo oscuros, pero también hay colores pastel, marrones claros y oscuros, negro,rojo...Los muebles son elegantes pero no recargados, parecen de otra época y eso le da una impresión de poder. Hay cuadros y muchas flores. En el castillo de Serafín los colores que habían representaban las alas de la población (Blancas) y las de la casa real (Doradas), no sé si en este lugar harán lo mismo.
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Batir de Alas
FantasyRenacer siempre se ha visto como algo imposible, pero no lo es. Existe, aunque no de la forma en la que todos creíamos. Mis alas se alzaron y su fuerza me dio poder. Yo pensaba que era una chica como cualquier otra hasta que me mudé a Braiton. Lo qu...
