Lo primero que hago a la mañana siguiente es ir a que me revise un médico. La posibilidad de que renazca es inminente y mi madre quiere estar segura de que no me pasa nada mientras estoy fuera de palacio los próximos cuatro días. El doctor me palpó la espalda, me comprobó los signos vitales... me hizo un análisis completo. El problema de la medicación que no me dieron me ponía nerviosa. ¿Y si en el momento de la verdad me moría del dolor? Es una posibilidad bastante elevada teniendo en cuenta la falta de los cuidados médicos específicos en la infancia. Pero sé que teniendo a mi madre al lado no me puede pasar nada.
-Bueno Majestad - dijo el doctor Flinn mientras guardaba todos sus cachivaches.- Su hija está perfectamente y el renacimiento se producirá sin problema alguno- tal parece que mi madre ya informó al doctor de que yo era su hija - eso sí, estoy seguro de que sucederá pronto. Los días no los puedo calcular, y no quiero mentirle diciéndole un número que finalmente no sea correcto pero, en menos de dos semanas o incluso menos podría darse la ocasión.- mi madre me acaricia suavemente el pelo, y sé que está preocupada- Pero hay una cosa que me sorprende mucho, los músculos de su espalda están muy bien desarrollados, creo que vamos a tener un par de alas esplendidas. - dice mirándome a mí.
-Muchas gracias Flinn, no sabes como te lo agradezco. - dice mi madre.
-No se preocupe majestad, es mi trabajo.-tras la marcha de Flinn, mi madre se acerca y me dice angustiada:
-¿Has oído Anna? ¿Cómo quieres que te deje marchar a tan poco tiempo?
-Mamá, no me va a pasar nada, te lo prometo. - me levanto de la silla en la que he estado sentada todo el tiempo. - Además, Sam estará conmigo y él sabe lo que hay que hacer.
-Claro... - dice reflexionando por un momento. - Pero prométeme una cosa: si pasa algo, cualquier cosa, un mareo... una caída... lo que sea, vuelves.
-Vale, no te preocupes. Soy tu hija no me va a pasar nada.- digo apoyando la cabeza en su hombro.
-Sí, sé que eres fuerte... y te quiero por eso y más.
Para volver a casa Lanna insistió en que tenía que verme como una verdadera princesa. Le dije que mejor llevaba mi ropa pero... "Son las normas" Ya que estoy obligada a llevar un vestido digno de la realeza, elegí un vestido palabra de honor con un vuelo hasta el muslo y como casi todos los vestidos de aquí, con la espalda al aire. Es de color dorado cosa que a mi madre le encantó. Lo acompañé con unos tacones de aguja del mismo color y un peinado simple pero con una tiara de rosas blancas. El maquillaje que me aplicó Lanna era un degradé negro y dorado con un ligero tono marrón para los labios. Me siento despampanante y las reacciones que tuvieron Sam y mi madre me lo confirmó.
-Estas... preciosa cariño...- se tapa la boca con una mano y empieza a sollozar. La abrazo con una sonrisa para animarla. Cuando se consigue calmar continúa - Estoy tan orgullosa de ti y de la mujer en la que te estas convirtiendo... Eso que nunca se te olvide ¿Vale?
-Vale mama... Te quiero mucho...-digo mientras me coge de las manos y se gira hacia Sam que se había quedado petrificado cuando entré en la sala.
-Samuel, te ruego que la cuides mucho, sé que ella confía en ti. No me falles.
-Claro que no majestad, no se preocupe. Algunos de los mejores soldados me acompañan.- después de que mi madre se gire, Sam me mira y sonríe de lado. Tengo que fingir rascarme la nariz para que no se me vea la sonrisa tonta que tengo.
Después de despedirme de mi madre con un beso y un abrazo Sam me ofrece su brazo y yo encantada me agarro a él, enseguida noto su fuerte bíceps y me sonrojo. Nos dirigimos hacia una puerta que conduce a un pasadizo bien iluminado.
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Batir de Alas
FantasiRenacer siempre se ha visto como algo imposible, pero no lo es. Existe, aunque no de la forma en la que todos creíamos. Mis alas se alzaron y su fuerza me dio poder. Yo pensaba que era una chica como cualquier otra hasta que me mudé a Braiton. Lo qu...
