Sam seguía de pie junto a la puerta pero no estaba vestido como hace un momento, sino que llevaba un traje con una capa que llegaba hasta el suelo y la arrastraba al andar. No sé cuándo se cambió de ropa pero ese atuendo le queda extraordinariamente bien. El color blanco de los pantalones y el rojo intenso de la americana le favorecía, sin contar ese pelo negro de infarto y esos ojos amarillos. Me fijo un poco más y me doy cuenta de que tiene multitud de condecoraciones en la parte derecha de su traje, un montón de estrellas y escudos. Cuando llega a la mesa extiende la mano, pero yo no se la cojo, me levanto y paso a su lado como si no estuviera. Me engañó y eso no se lo voy a perdonar, si piensa por un solo segundo que se me ha olvidado todo lo que me ocultó, está muy equivocado. Me dirijo a la puerta y sé que él está detrás mío. Cuando llego me adelanta pero al pasar a mi lado dice:
-Por aquí Alteza.
Ese comentario me saca de mis casillas, no soy ninguna princesa ni ninguna reina.
-No me llames así. - espeto. Intento parecer lo más indiferente posible pero su comportamiento me descoloca. Hace un momento era el chico más atento aunque arrogante e irresistible que había visto, cosa que me gustaba, pero ahora se porta de una manera tan distante y fría que no sé muy bien cómo actuar. Es verdad que estoy enfadada y decepcionada con él pero pensé que al menos intentaría explicarme lo sucedido. Ya veo que no es así.
-Perdone señorita, ¿Cómo prefiere que la llame? - vale, muy bien. Le voy a seguir el juego.
-¿Sabe qué? Alteza está bien ¿Yo cómo debería llamarle a usted? ¿Soldado? ¿General? - le miro con incredulidad.
-Soy el Coronel Samuel, Alteza. - dice inflando el pecho.
- ¿No es usted algo joven para un cargo tan alto? - pregunto mientras nos acercamos a paso rápido a las escaleras. Ahora que no le tuteo me resulta raro hablar con él.
-Mi esfuerzo y dedicación me han ayudado Alteza. - cada vez que dice Alteza siento que se burla de mí. Pronuncia cada sílaba muy despacio. Ahora, en vez de cogerme en brazos y volar juntos hasta el piso más alto, decide ir por la escalera. No me lo puedo creer, no puedo subir hasta un sexto o séptimo piso. Pero mi orgullo me impide decir nada, no pienso pedirle ayuda para subir unas cuantas escaleras. Llegados al tercer piso estoy exhausta, son más escaleras de las que me imaginé. Me apoyo con las manos en las rodillas y respiro con dificultad. - ¿Necesita un descanso Alteza? - ni pensarlo, no me rendiré tan fácilmente.
-No gracias Coronel... - pienso subir como sea, incluso si tengo que arrastrarme. Después de muchas escaleras y mucho esfuerzo llegamos al último piso, que no es ni un sexto ni un séptimo sino un tortuoso noveno. Tuvimos que andar un poco para llegar a la puerta de mi habitación y hasta entonces ya pude respirar con normalidad.
-Es aquí, esperamos que le guste, antes estaba un poco polvorienta pero ya la han arreglado.- Sam abre la puerta y me deja pasar antes. Lo primero que me sorprende es ver que es la misma habitación en la que habíamos estado al llegar, pero esta vez los muebles no tenían sábanas encima, habían quitado el polvo y encendido velas rojas en toda la habitación, eran tan luminosas que podría decirse que no eran velas verdaderas. Todo era blanco salvo por algunos detalles rojos por toda la habitación, la cama por ejemplo era blanca y desde el techo salía una tela transparente roja que la cubría formando un cuadrado a su alrededor. No tenía chimenea, el calor salía del suelo. La terraza era enorme y estaba separada de la habitación por un cristal que comprendía toda la pared. Podría haber seguido admirando más detalles como el piano rojo que había en el centro de la habitación pero vi a una persona totalmente desconocida a un lado.
-Hola Alteza - la chica que tenía delante hizo una reverencia y me miró con ojos brillantes. Ella también llevaba una capa pero esta era más pequeña que la de mi madre o la de Sam. - Soy Lanna, su nueva doncella.
ESTÁS LEYENDO
Batir de Alas
FantasiRenacer siempre se ha visto como algo imposible, pero no lo es. Existe, aunque no de la forma en la que todos creíamos. Mis alas se alzaron y su fuerza me dio poder. Yo pensaba que era una chica como cualquier otra hasta que me mudé a Braiton. Lo qu...
