LA EXPLICACIÓN

472 33 0
                                        

Al despertar, lo primero en lo que me fijo es en el precioso color que ahora adorna la habitación. El rojo intenso que ayer había, es sustituido por el rosa más puro que he visto. Intento salir de la cama pero recuerdo en el instante en que toco la dura tela que me rodea, que no puedo hasta que no dibuje la marca de la luna. Ya fuera me encuentro con un zumo encima de la mesilla de noche y a su lado una nota:

ESPERO QUE HAYAS DORMIDO BIEN ALTEZA NOS VEMOS PRONTO. SAM

Ese pequeño detalle me saca una sonrisa. Me bebo el zumo poco a poco y me doy cuenta de que de nuevo, no tengo hambre. Parece que con estos zumos me basta. Después de terminármelo llaman a la puerta. Lanna asoma la cabeza por la puerta y me pregunta:

-¿Puedo pasar?

-Claro - respondo con una sonrisa. En sus brazos lleva un vestido muy largo del mismo color que mis ojos, un morado claro.

-Alteza le traigo el vestido que su madre, la Reina, me pidió que le entregara.- dice dejando el vestido sobre la silla del tocador.

-¿No podría llevar la misma ropa que traje ayer? Me siento más cómoda, además no pienso quedarme más tiempo aquí.- no pensaba permanecer un día más en este sitio, mi familia debe de estar muy preocupada por mí, he pasado una noche fuera sin avisar a nadie.

-Eso no se lo puedo garantizar Alteza, debería hablar con su madre, venga yo la ayudo a prepararse.¿Ve esa puerta de allí? - señala una puerta situada a la izquierda de la cama - Ese es el baño, supongo que querrá darse una ducha. Si quiere yo se lo preparo.

-Si por favor, quién sabe cómo funcione eso. - digo recordando el mecanismo de la cama. Al entrar en el baño me quedo con la boca abierta. Es precioso, tiene una bañera enorme en la esquina y las paredes parecen las de una cueva. El lavabo es de lo más elegante y la cantidad de sales de baño que hay, es inmensa. Lanna pulsa un par de botones y hace que la bañera se llene enseguida.

-Aquí tiene todas las sales, las cremas, los champús y acondicionadores que necesite. Cuando termine póngase esto - me entrega un conjunto de ropa interior negra con encaje.

-Vale gracias - ella se va y cierra la puerta. Me quito el camisón y la ropa interior que llevaba y la doblo poniéndola a un lado. Al meterme en el agua siento que mis músculos se relajan. Tiene la temperatura perfecta, ni muy fría ni muy caliente. Elijo las sales de menta para darle a mi piel un toque fresco y me aplico el champú y el acondicionador. Al salir de la bañera el agua empieza a filtrarse automáticamente. Me seco la piel y me pongo lo que Lanna me dio. Salgo del baño y me ayuda a vestirme. Después de peinarme y secarme el pelo, me miro al espejo.

-Oh vaya... has hecho un trabajo excelente, me encanta. Pero no parece que vaya a ver el palacio sino a un baile real. - digo mirando el maquillaje suave que Lanna me aplicó anteriormente. El vestido es largo y lo arrastro por el suelo, no sé cómo se sujeta ya que no tiene tirantes ni mangas. Pero lo que más me sorprende es la espalda descubierta, me siento totalmente desnuda. Cómo me gustaría llevar mis pantalones ahora mismo.

-Son las normas de palacio Alteza - dice poniéndome la última pinza en la cabeza. Me ha ondulado el pelo y recogido la mitad con pinzas hacia el otro extremo dejándome la mitad de la cara descubierta. En los labios me echa un leve tono lila a juego con el vestido.

-Lanna, ¿Cuánto llevas trabajando aquí? Supongo que mucho tiempo¿no? - Pregunto con curiosidad.

-Si Alteza desde que nací, mi madre trabaja en los jardines y mi padre es el chófer de palacio.

-Vaya, espero que el tiempo que permanezca aquí nos hagamos amigas, porque en realidad no conozco a nadie aquí.

-Claro Alteza - mi comentario la hace sonrojar cosa que me alegra bastante. - Deberíamos darnos prisa Margaret la espera con impaciencia. Tome - dice dándome unos zapatos de tacón altísimos.- Póngase esto y estará lista.

Batir de AlasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora