-Los llamamos traidores - me explica mi madre terminándose el café. Está sentada en su escritorio leyendo unos papeles, al parecer muy importantes. Desde esta mañana está muy tensa, como si algo la preocupara. Y en efecto, así es.
-¿Y qué quieren? ¿Por qué hacen todas esas barbaridades? - pregunto enfadada.
-Nos odian, odian a la realeza. Pero no hay nada que puedan hacer, por algo somos más poderosos que los demás. En general, somos totalmente diferentes. Sobretodo tú.
-¿Yo por qué? - pregunto intrigada.
-Ya sabes porqué. Pero, esta vez los ataques han sido más insistentes, sobretodo en Serafín. Su número ha aumentado mucho los últimos meses. Se dice que han cambiado de líder. No entiendo nada, esto es muy confuso. Ahora a penas los podemos contener... Me duele la cabeza de tanto pensar... - se frota los ojos cansados y apoya la cabeza contra el respaldo de su enorme silla.
-¿Qué tal si damos un paseo? - señalo con un dedo al techo y sonrío. Los últimos tres días, Daniel me enseñó a mantenerme en el aire y ahora domino casi a la perfección el arte del vuelo. Como si hubiese nacido con él. Me apasiona volar, cada vez que puedo, me escaqueo de mis nuevas obligaciones y paso un rato surcando el cielo. No he tenido la oportunidad de volar con Sam o con mi madre. Él se fue a la mañana siguiente de haber hablado conmigo en mi balcón. Me dijo que iba a su casa, a hablar con su familia. Aunque intentó sonreírme y tranquilizarme, se le veía en el rostro el nerviosismo. Me preocupa que esté fuera del castillo durante estos días , cuando hay tantos traidores sueltos por ahí fuera. Pero ¿De qué me preocupo? Es el Comandante de Serafín, mi chico, mi protector. Tan solo de pensar en él, el corazón me late a mil por hora.
-Cariño, lo siento pero tengo trabajo que hacer ¿Te importa si lo dejamos para luego? Te prometo que en cuanto pueda te busco y vamos. - pongo cara de fastidio y me resigno.
-Vale, mamá. Oye una cosa. - digo y me giro antes de abrir la puerta. - Quería saber si podría invitar a Cat a venir a vivir aquí con nosotros.
-¿Catherine, la hija del antiguo comandante? - pregunta sorprendida - ¿De dónde la conoces?
-De Braiton, íbamos a clase juntas.
-Ah claro... no me acordaba... Bueno si es lo que quieres, se puede quedar. Así te hace algo de compañía. - sonrío animada y salgo de la habitación. Catherine debe de haber estado muy preocupada por mí. Y la echo mucho de menos, por cierto. Bajo la escalera que conduce a la cocina. Hace tiempo que no hablo con Margaret y tampoco me ha preparado su delicioso zumo de cereza, pero... Miro a mi alrededor para ver si hay algún guardia por aquí cerca. Nada. Sonrío con confianza y saco las alas. Me acerco a la puerta principal y empujo con fuerza. Al salir, un aire caliente agita mi cabello que cae a ambos lados de mi rostro en cascadas doradas hasta la cintura. Cojo algo de carrerilla y alzo el vuelo. Agito las alas constantemente pero no muy rápido, recorro los jardines con velocidad, cada pasillo y cada corredor lleno de flores y capullos por abrirse. Cuando llego a la fuente principal, con un fuerte impulso, subo hacia las nubes con rapidez. Cuando llego a una altura apropiada, me dejo caer. Mis músculos ,preparados para responder en cualquier momento , están tensos por la sensación de caída libre. El suelo se acerca con rapidez y avisándome de que voy a estamparme, pero en el último momento mis alas se abren y frenan la caída a solo unos centímetros del suelo. Vuelvo a ascender con un grito de alegría. Daniel estaría orgulloso de mi estabilización. La adrenalina corre por mis venas como oro líquido. Antes de volver a repetirlo, veo en la entrada a un grupo de personas mirándome. Entrecierro los ojos para ver mejor y me paro a diez metros del suelo agitando levemente las alas para no caer. Me fijo mejor en las personas que tengo delante. Son seis, entre ellos se encuentra Sam. Con una sonrisa doy una vuelta elegante en el aire, como me había enseñado Daniel y bajo a toda velocidad hacia la entrada y aterrizo con la precisión y la belleza que debo, como princesa. Pero al segundo de presentarme delante de las personas que han llegado, la sonrisa se me borra de la cara. Del brazo de Sam hay una muchacha muy bella, de melena negra y ojos azules como el cielo más puro. Me sonríe, pero noto que es una sonrisa falsa y forzada. La mirada de él es pura tristeza y tensión. Me mira con un mensaje oculto que solo yo puedo interpretar. Claro... seguramente sus padres se han negado a dejarle libre, por eso ahora estaba aquí con ella. Con su prometida. Debe de haber alguna explicación, puede que la haya traído para explicarle por qué la va a dejar o... Detrás de ellos dos parejas de serafines, poderosos y serios me miran con intriga. Unas miradas que me atraviesan de lado a lado. De mi angustia y mi sorpresa, cambio radicalmente a mi apariencia de princesa impasible y orgullosa, como había visto a mi madre hacer en las reuniones a las que había asistido. Levanto la barbilla, pliego las alas a mi espalda con suavidad y junto las manos al frente.
ESTÁS LEYENDO
Batir de Alas
FantasíaRenacer siempre se ha visto como algo imposible, pero no lo es. Existe, aunque no de la forma en la que todos creíamos. Mis alas se alzaron y su fuerza me dio poder. Yo pensaba que era una chica como cualquier otra hasta que me mudé a Braiton. Lo qu...
