LXXI

1.7K 322 7
                                    

Los mellizos ya tenían tres meses de nacidos, eran los bebés más hermosos, sanos y gorditos del mundo. Además de ser la adoración de sus papis, abuelitos y todas las demás personas que los querían.

Las cosas en la hacienda iban de maravilla, Yoongi hacia buenos negocios como siempre y su apellido se hacía cada vez más conocido. Pero aveces le tocaba viajar y eso no le gustaba mucho porque no quería separarse de sus amados hijos y de su esposo.

Ese día en especial, Yoongi se encontraba en su casa. Tenía a su pequeña hija en brazos y le estaba dando besitos en sus mejillas gorditas. Por otro lado su hijo se encontraba dormidito en el moisés, los tres estaban en el patio de la casa. El alfa estaba cuidando de sus hijos mientras su omega tomaba un baño relajante.

— Y entonces tu papi Jimin me dijo que me quería mucho, nos dimos besitos y así fue como naciste tu y tu hermano — dijo Yoongi contándole a su hija la historia de amor de sus papis

Ella solo se le quedó viendo a su papá alfa y movió sus manitas, para ser tan pequeña tenía bastante energía y era muy risueña. Mingi era igual a su hermana en la energía pero le gustaba mucho dormir, aveces solo se despertaba porque tenía hambre o porque tenía su pañal sucio, pero cuando se quedaba despierto le gusta recibir besitos de sus papis.

Jimin bajo lo más rápido que pudo, se acercó a su esposo y le dio un beso en los labios. Minji lloro un poquito, ella también quería besitos de su papi omega.

El omega agarro a su hija y le dio varios besitos, mientras tanto Yoongi los estaba viendo.

— No cabe duda, me cambiaste por nuestros bebés — hizo un puchero y agacho su cabeza

Jimin negó y sonrio, se acercó a su amado esposo y le dio varios besos en los labios — Yoonie, ya sabes que a ti te amo de manera diferente a como amo a mis bebés. Eres mi esposo y en las noches te doy cariñitos, levanta el ánimo y si lo haces quizá más noche, hagamos otras cositas

Las mejillas de Yoongi se pusieron rojas de vergüenza, últimamente no habían tenido mucha intimidad por estar al pendiente de sus hijos. Pero esperaba de todo corazón que los pequeños se durmieran y le dieran un poco de tiempo a solas con su esposo.

— Pero, ¿y los bebés? — pregunto el alfa

— No te preocupes, les daré de comer temprano así se duermen temprano y nos dejan tener tiempo a solas el resto de la noche. Solo que hay que dejarlos en sus cunas, ya sabes que no me gusta hacer esas cosas con ellos en la misma habitación qué nosotros — sonrío, no iba a mentir quería estar con su alfa y haría todo lo posible por que así fuera

En ese momento se acercó a ellos Nayeon, tenía una carta en sus manos. Había llegado hace algunos minutos, se la dio a su patrón diciéndole que le habían dicho que era de suma importancia.

Yoongi la agarro y enseguida frunció el ceño. Uno de sus hermanos le habían enviado aquella carta, el alfa se sintió muy molesto, porque está era una clara señal que hasta ahorita se habían dado cuenta que su mamá no estaba en su casa, si no con él.

Abrió la carta y la empezó a leer, en ella sus hermanos le mandaban a decir que querían visitar a su mamá. Pero por supuesto que el no lo iba a permitir, su madre apenas se había mejorado y no iba a permitir que sus hermanos le hicieran más daño.

Se dirigió a donde estaban sus empleados a cargo de la seguridad de la hacienda y les dio la orden de que por ningún motivo dejaran pasar a sus hermanos. Para ellos la entrada estaba prohibida, Yoongi no quería saber nada de ellos y su mamá tampoco.

Rompió la carta y la echo a la basura, no iba a permitir que sus hermanos arruinaran el día tan lindo que estaba teniendo al lado de su amado esposo y sus hijos.

El día transcurrió con tranquilidad, hasta que de llego la cena y los Kim llegaron a cenar. A Jin y a Namjoon les gustaba ir a cenar con sus amigos de vez en cuando.

Ambas parejas de sentaron a cenar, mientras conversaban un poco. El pequeño Jiseok ya podia caminar, ya tenia un año y un mes, así que le pidió a su papi omega caminar por medio de balbuceos. Jin le dio un beso en la mejilla y lo dejo en el suelo, Jiseok camino un poco hasta que encontró el moisés de los mellizos, se les quedo viendo y les sonrió.

— ¡Que ternura!, al parecer nuestros hijos también serán buenos amigos — Jin sonrio, el quería que sus hijos también se llevarán bien. Así la amistad entre los Kim y los Min siempre iba a existir

— Si al parecer si — dijo Yoongi, sonrió al ver a los pequeños juntos. Aunque luego se puso a pensar que aún no estaba listo para ver a sus hijos crecer tan pronto, a decir verdad le aterraba la idea de verlos grandes y luego si eran omegas debía cuídalos de los alfas y si eran alfas debía aconsejarlos para que fueran buenos alfas. Negó varias veces, aun no se sentía listo para eso, mejor que el tiempo se congelara y jamás crecieran

Jimin sonrio, podía sentir las emociones de su esposo y se preguntaba que pasaba por su cabecita, aunque por su lazo podía deducir de que se trataba.

Luego de cenar los Kim se fueron a su casa y la pareja de casados junto con sus hijos subieron a la habitación de los pequeños. Los dejaron en sus cunas dormiditos y se dirigieron a su habitación, ambos sonrieron cómplices y se dieron un beso lleno de amor, tendrían una linda noche, llena de besitos y caricias, como solo ellos dos sabían darse.

















MOTIVEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora