Había llegado la hora de la cena con el antiguo aquelarre y Agatha ignoraba a Río en cada oportunidad Alice la más relajada del grupo trataba de aligerar el ambiente.
Río acariciaba la pierna de Agatha bajo la mesa tenía sus métodos para hacerla hablar de una forma u otra. La bruja llevaba un vestido largo con escote v color negro y el cabello recogido en un chongo. Sintió aquellos dedos delgados recorrerla lentamente y un pequeño escalofrío la recorrió.
―Agatha… ¿Me pasas la ensalada? -Pidió Billy.
La bruja asintió y le pasó el recipiente. Elena, su hija estaba en el asiento de a lado.
―Elena mami. Te cortará la carne hoy. – Dijo refiriéndose a Rio.
Su pequeña no era muy buena utilizando cubiertos
Aunque no quería Río tuvo que apartar sus manos de las piernas de Agatha. Y con un poco de molestia comenzó a cortar la carne de su hija. Trataba de enfocarse en la conversación, pero el atuendo de Agatha no ayudaba de mucho. Podía imaginar el tipo de ropa que usaba debajo… aquella lencería fina de encaje… ¿Cuál había elegido hoy?, la negra, la roja… No podía descifrarlo… pero sólo la tentaba… Era tan mala con ella cuando se lo proponía.
Billy podía oír los pensamientos de Río tragó agua desesperado por callar aquella información. Los pensamientos de ambas brujas eran diferentes. Una pensaba en que tipo de ropa interior llevaba la otra y Agatha estaba un poco preocupaba por su matrimonio. Billy no quería quedar en medio de ambas, pero podía escucharlas.
―Saben, estaba pensando que Nicolás y yo podemos cuidar de Elena el resto de la semana. Ha pasado un tiempo sin convivir con nosotros que ya la extrañamos. -Dijo Billy tratando de ayudar a que las brujas solucionarán sus problemas maritales
―Si mamá, podemos llevar a Elena a pescar y de paseo al arrollo-Dijo Nicholas animado
Río anhelaba que Agatha accediera. Eso le daría tiempo de disculparse debidamente con el amor de su vida
―Solo si Elena quiere, pero quiero que se organicen para que no falte el viernes a clases.
―Me parece perfecto. -dijo Nicholas. ― Desde hoy se queda a dormir con nosotros. La llevamos a la escuela y después nos vamos de paseo
Elena sonrió.
Ya tenía una maleta preparada por si alguno de sus tíos la invitaba a pasar el fin de semana
―¿Y cómo va la escuela?. - Preguntó Lilia.
― Saben que siempre está abierta mi propuesta de enseñarle a la pequeña Elena. -Dijo la bruja mayor. ―Jen y yo haríamos un gran trabajo
―Si.. Puede ser experta en nuestras artes. -Completó Jen
―La escuela le ayuda a ser social. – Dijo Agatha ―Tiene muchos amiguitos ahora.
―Si, tengo un amigo que lanza fuego. – Explicó Elena. Feliz
―Cuidado con ese amigo. No quiero que te queme el cabello. -Advirtió Agatha.
La cena concluyó y Billy le dió un sabio Consejo a Río antes de despedirse.
―Pídele una disculpa sincera… Lo creas o no. Le preocupa su matrimonio-Dijo y segundos después se había marchado con la pequeña.
___
Río estaba a solas con Agatha en casa.
―Oye… ¿Quieres ver una película? -Preguntó Vidal, pero no obtuvo respuesta
Agatha estaba en la cama de la habitación leyendo un libro. Tenía puestos unos pequeños anteojos
Río se mordió el labio un segundo.
―Agatha, ¿puedes mirarme un momento? -Su voz era un jadeo.
Agatha sonrió maliciosa y acomodó las piernas a modo que la abertura de su vestido dejara ver más allá de las rodillas.
Río estaba en el umbral de la puerta conteniendo la respiración
―Amor. – Suplicó. ―¿Puedes hacerme caso cuando te hablo?
―Río deja de molestar. – Pidió la bruja antes de dar la vuelta a la hoja. Se vea concentrada y sensual… como una maestra de preparatoria sexy
Río se acercó a la cama como un felino.
―Aún no te levanto el castigo- Dijo Agatha apartándose del beso que estaba por recibir
―Amor. -Sabes que me enloqueces… Desde que inició la cena estas jugando con mi mente… Dejame tocarte. – Susurró
Agatha se acercó a Río enredó sus dedos en su cabello tirando de ella hacia enfrente
―Me gusta que supliques Vidal… Dime, ¿Qué vas a hacerme si te dejo?.- Pregunto con aquella sensual voz
Rio sonrió
―Te haré mia. Una y otra y otra vez… Hasta que olvides tu nombre de tanto placer. – Respondió
Agatha sonrió.
―Es una lástima que no puedas hacerlo- Susurró muy cerca de sus labios
Río estaba esposada a la cama con magia, sus brazos estaban sobre su cabeza y juntos
Trató de liberarse, pero Agatha había usado un encantamiento que Río desconocía. Agatha se metió entre sus piernas. Se acercó y besó la base de su cuello, deslizaba su lengua lento
―Promete que la matarás… Por mi. -Susurró
Río estaba acorralada
―Y usaré mi púrpura en ti. -Dijo en su oído
Agatha se quitó el vestido quedando sus pechos expuestos al natural y en diminutas bragas rojas. Su cabello ahora estaba suelto.
Río sintió que su respiración se agitó.
Agatha se tocó los pezones duros frente a Río arqueó la espalda hacia atrás y un pequeño gemido salió de sus labios.
―Vamos, se que puedes hacerlo por mi
Río era un ser muy poderoso podía matar sin estar presente solo direccionando su daga quita almas.
―Usa la daga que esta en la bolsa de mi pantalón. Solo piensa en ella y lanzala hacía la ventana. -Susurró resignada
Agatha no iba a dejar que ninguna avecilla tonta se metiera en su matrimonio. Rápidamente lo hizo y la daga desapareció. Sabía que volvereria a Río en segundos cubierta de sangre
Finalmente Agatha liberó a Rio.
―Viste… ¿Qué no era tan difícil? -Dijo Agatha antes de sentir las manos de Río sobre ella. Río comenzó a besar sus pechos con esmero, succiónando de estos..
―Nunca vuelvas a tocarte así frente a mi. Ese es mi trabajo– Susurró colonizando sus labios. Deslizaba su lengua con habilidad, sus manos apretaban su cintura.
Río la sentó a horcajadas sobre ella y la balanceaba para sentir su trasero
―Eres una celosa descontrolada. – Decía entre besos Río.
Agatha estaba por llegar a su primer orgasmo allí mismo. Miro a Río a los ojos. Se escuchó como su daga cubierta de sangre se clavaba en la esquina de la cabecera de la cama. Agatha la miró de reojo y asintió
La peli negra introdujo sus dedos en ella. Estaba tan apretada y mojada que sus dedos se empaparon de inmediato.
Rio movió sus manos con destreza
―Estas muy mojada… amor. -Sus palabras fueron un susurró
Agatha jadeó de nuevo.
Conectó con la mirada de Río
―Te amo Vidal
Su cuerpo tembló cuando su segundo orgasmo se apoderó de ella. Rio escuchó aquellas palabras como una sinfonía hermosa
―Yo te amo más, Agatha. – Le dedicó una sonrisa traviesa antes de probarla. Sin duda había elegido a la mujer correcta aquella noche en el sendero.
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Reinicio
FanficAgatha Harkness y Rio Vidal superan el sendero de las brujas y tienen un reinicio agradable. ¡Las segundas oportunidades existen!
