Río estaba acostada con Agatha en la cama la rodeaba con sus brazos. Era domingo y no quería levantarse por ningún motivo.
―Quedémonos aquí hasta las 10.- Pidió Río en un susurro
―Elena vendrá a despertarnos
―Bueno 15 minutos más. – Susurró tocando el vientre de su mujer.
―Te amo, mi cielo. Ya quiero que nazcas. Mami quiere conocerte y llevarte al parque y jugar contigo a armar bloques.
―Puedes hacer todo eso con Elena. -Dijo Agatha.
―Ella es la niña de su otra madre. Quiero a alguien en mi equipo. Sé que el pequeño sin nombre va a amarme a mi
―Mi cielo, yo creo que es muy lindo que pienses eso, pero no te involucras demasiado. Tienes la atención de un cachorro. No digo que seas mala madre. Solo que te aburres rápido.
Agatha se maldijo por haber pronunciado la palabra "cachorro".
―Hablando de perritos… ¿cuando iremos por el mio a la tienda? . – Hizo pequeños circulitos con sus dedos en el brazo de Agatha.
Agatha estaba por protestar
―¿Te encargaras de alimentarlo, pasearlo y limpiar sus desastres?
Río lo pensó unos segundos
―Es solo un perro de raza chica no creo que sea tan dificil.
―Pues parece que tendrás a los dos bebés que tanto deseabas. – Agatha comenzó a reír
―Que mala eres. -Río la apretó y le dio pequeños besos en los hombros descubiertos.
Agatha le pidió que parara
―Amor basta. Me embarras tu baba.
―Oye, nunca te habías quejado de mi boca. –
Esta vez bajó de la cama y se arrodilló frente a ella para darle un beso.
Agatha se dejó llevar y le correspondió al beso.
Luego la empujó delicadamente hacia atrás
―No. Mi cielo… No me siento linda ahora para intentar eso. Podríamos hacerle daño al bebé
―No te voy a forzar a tener sexo. No soy una depravada.
Se alejó de ella e intentó volver a la cama, pero alguien más rápida y pequeña le robó el lugar. Ahora Elena abrazaba a Agatha.
―Mami… ¡Buenos días!..Hola a ti también conejito. -Dijo tocando la pancita de embarazo.
―¿Conejito?- Preguntó Agatha
―Bueno, tiene que tener un nombre.
―No le pondremos conejito a tu hermano. -Protestó Río
―Tú le dices a mamá conejita a veces. -Río abrió la boca impresionada
―¿Cómo lo sabes?
―No estoy sorda.
Río pensaba que las había escuchado en la intimidad.
―La vez que nos maquillamos en Halloween. Dijiste. Te ves hermosa conejita. – Río sintió alivio
Agatha susurró algo al oído de Río
―Me llamas conejita de nuevo y juro que no vuelvo a hacerlo contigo. -Aclaró Agatha
Río sonrió maliciosa y se mordió el labio.
―Olvido al perro si me dejas llamarte conejita. – Susurró. ―Solo una noche corazón
Agatha sabia lo que implicaba. ―No tenemos que hacer todo “eso” Refiriéndose al sexo. ―Para divertirnos.
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Reinicio
Fiksi PenggemarAgatha Harkness y Rio Vidal superan el sendero de las brujas y tienen un reinicio agradable. ¡Las segundas oportunidades existen!
