Río colocó la manta en el suelo y volvió a ponerse de pie junto a Agatha. Ya no aguantaba ni un segundo más. Se acercó lentamente bajando el cierre de la chamarra de su esposa para tener más contacto con su piel.
Agatha le apartó a Río la bufanda que traía en el cuello y la arrojó cerca de la manta.
Río se lamió los labios y luego comenzó a besar a su esposa. Al principio los besos eran tiernos y lentos, hasta que comenzaron a ser más profundos y salvajes.
―Me enloqueces amor. – Dijo Río tomando un poco de aire. ―Aún no entiendo por qué me gustas tanto.
Agatha sonrió orgullosa. Y volvió a besarla, pasó su lengua lentamente por la de Río, haciéndola temblar un poco. El lugar estaba acompañado del canto de los búhos y de las brillantes estrellas. Era magnífico y pacífico, muy diferente a su paisaje habitual en la ciudad.
Agatha se recostó en la manta jalando a Río hacia ella. Con el cuerpo de Río encima. Agatha llevó las manos a sus caderas, apretándola un poco.
Río le dio besos por el cuello, dejando pequeñas marcas rojas. Agatha utilizó su púrpura para desvanecer sus ropas. Río metió sus piernas entre Agatha. Las manos de la pelinegra recorrían con caricias el cuerpo desnudo de su mujer. Y las manos de Agatha también se perdían en Río
La Luna brillaba intensamente sobre ellas.
―Te amo Agatha y nunca dejaré de hacerlo. – Prometió Río en la oscuridad.
―Río eres el amor de mi vida hasta la eternidad. Soy tuya siempre. -Dijo Agatha antes de sentir de nuevo los labios de su esposa sobre ella.
El momento se llenó de calor, un calor agradable y reconfortante. Río comenzó a moverse sobre Agatha. Sus poderes salían desenfrenados haciendo que las flores de los alrededores crecieran de golpe.
―Me vengo. – Exclamó Río antes de sentir su primer orgasmo de la noche. Agatha la sostuvo fuerte de la espalda baja. Río era bellísima y le gustaba mucho tenerla arriba suyo.
Río se dejó caer junto a ella y Agatha se deslizó con besos hasta las piernas de su mujer. Quería escucharla de nuevo correrse. La miró a los ojos unos segundos antes de meter su lengua en su entrepierna. La penetraba con fuerza y sus manos apretaban sus pechos.
Río observó el cielo solo un segundo y vió pasar una estrella fugaz; con ilusión pidió un deseo. Aunque sabía que ese deseo se le había concedido hace tiempo. Río sintió sus piernas temblar y Agatha se separó de ella cuando el segundo orgasmo la golpeó.
Agatha se recostó junto a Río. Estaba exhausta.
―¿Te gustó?. – Preguntó Agatha, cubriéndose con otra manta. Se recuperaba un poco
―Fue tan bueno que creo que me embarazaste. -Respondió Río
Agatha comenzó a reír. -Se acomodó sobre el pecho de Rio. Escuchando su corazón negro latir para ella.
―Río me alegra no haber hecho nada esa noche. – Comentó Agatha.―Sé que si me hubieras besado en el sendero solo habría sido sexo casual de una sola vez.
―No podía engañarte mi amor. – Respondió Río. ―No me gusta tener secretos contigo. Eres mi lugar seguro y te amo demasiado para ocultarte cosas. -Expresó la pelinegra
―Tu también eres mi lugar seguro. No necesito nada más si te tengo a ti y a nuestros hijos. -Dijo Agatha, abrazándola mientras se acomodaba en su pecho, siguieron mirando las estrellas en compañía de la otra.
Era el momento perfecto para desconectar y enfocarse en la belleza de la naturaleza.
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Este es un pequeño presente por Navidad de mi parte. Y aprovecho para agradecerles por sus comentarios de motivación y apoyo.
¡Son geniales!
Nunca pensé llegar tan lejos con mi fanfic. Me alegra que les guste la serie tanto como a mi. ♥︎
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Reinicio
FanfictionAgatha Harkness y Rio Vidal superan el sendero de las brujas y tienen un reinicio agradable. ¡Las segundas oportunidades existen!
