Vuelta a casa. Parte 2

244 37 2
                                        

Llegó la noche y Río estaba más ansiosa que en su noche de bodas. Se había encargado de arropar a Elena y de acostar al pequeño después de que comió.

Entró a la habitación sin hacer ruido y prendió una vela aromática.

Agatha se desprendió de su ropa. Quedó completamente desnuda mirando a Río.

―¿Dijiste el hechizo anti ruido?

―Si… ellos no pueden escucharnos, pero nosotras a ellos si.

Río se despojo de su ropa rápidamente. Ambas estaban expuestas…  Agatha tomó  una poción que Jen le había obsequiado para que no pudiera embarazarse.  Era algo que funcionaba para que no pudieran concebir y debía tomarla cada noche que tuviera intimidad

Agatha acarició el abdomen de Río

―Ya extrañaba tu cuerpo… -Dijo Agatha contemplándola

―Yo también extraño el tuyo. – Río, le dio pequeños besos en la base del cuello. Sabía que eso a Agatha la hacia temblar y la volvía loca. Río la hizo sentarse sobre sus piernas. ―Eres una mami muy sexy. – Agatha echó el cuello hacia atrás dejándose besar más. Sentía que el calor en su cuerpo y en la habitación incrementaba. ―Eres bellísima y te amo. -Decía Río entre besos.

Agatha capturó la boca de Río en un beso hambriento y dejó que el peso de Rio cayera sobre ella. Comenzaron una batalla para conquistar la boca de la otra. Su beso era ardiente y necesitado. Agatha no quería soltar la boca de Rio.

Río soltó un gemido y deslizó su manos por las piernas de Agatha hasta llegar a su intimidad. Agatha estaba muy lubricada. Río metió dos dedos y agregó un tercero. Empujó con fuerza.

Agatha gemía con fuerza. Esto era carnal y salvaje.

―Rio. Estoy cerca.

Río movió sus dedos más rápido y llevó su boca a los pechos de Agatha.

―Córrete para mi, mi lady. -Dijo antes de succionar con fuerza.

Agatha sintió que la cama se movía bruscamente bajo ella, rechinaba mientras Río seguía moviendo su lengua en sus pezones. Agatha estaba cerca, pero necesitaba más contacto

Las manos de río fueron reemplazadas por su boca en la intimidad de Agatha, movia la lengua en círculos y Agatha sintió que llegó al cielo en aquel instante.

Cuando Agatha se recuperó. Arrojó a Río a la cama de espaldas y comenzó a besar su maravillosa espalda.

―Cuando te vi por el monitor del bebé. Pensé que tienes un lindo trasero, mi cielo. -Le dio una nalgada.

Río se mordió los labios, eso la prendía demasiado.

―Eres una chica mala, Río Vidal

―Lo soy, mami. Castígame.  

Agatha sonrió maliciosa y con magia hizo que hilos púrpuras ataran a Río a la cama de pies y manos

Río se quedó expectante hasta que sintió algo caliente recorrer su piel. Era la cera de la vela que había prendido. Agatha había derramado pequeñas gotas en su espalda.

La sintió alejarse un poco para poner la vela en su lugar habitual y luego siguió recorriendola con sus manos

―Sé que me toca estar abajo, pero creo que será más divertido si nos vemos de frente. -Expresó Río

Agatha la liberó y Río la miró a los ojos

―Vamos amor, acércate. - Suplicó Río

Agatha se colocó sobre ella y se movió con esmero. Río se concentró en el cuerpo de su mujer. Tenía una muy buena vista de sus pechos.  Sintió su cuerpo temblar momentáneamente y la apretó fuerte cuando llegó al orgasmo.

Se quedaron acostadas una junto a la otra y entrelazaron sus manos

―Agatha. Eres el amor de mi vida.

―Tu también eres el amor de mi vida, Rio. – Le susurró.

Se quedaron en silencio disfrutando de la compañía de la otra hasta que el bebé comenzó a llorar.

―Tal vez sea el pañal. Iré a ver. – Dijo Agatha, levantándose

―Yo lo cambio.  Duerme un poco -Susurró Río antes de darle un beso en la frente. -Se vistió con magia y fue a la habitación del niño.

---
Cuarto del bebé
―Hola, hermoso. Ya me echabas de menos, ?¿eh?

Río sintió copos de nieve dentro del cuarto cuando el niño seguía llorando

Se llevó un pañuelo a la nariz y notó que el pequeño que ella adoraba, había usado magia por primera vez.

―Así que tú controlas el clima con tus emociones. Eso es interesante. – Dijo Río antes de cambiarle el pañal. ―No quiero verte enojado.

El bebé sonrió cuando se sintió limpio y dejó de caer nieve. El pequeño se veía muy despierto y Río no tuvo corazón para dejarlo solo. Así que lo llevó a su recámara

―Iker ya no tiene sueño. – Dijo entrando con el niño.

―Ponlo en medio de nosotras. -Agatha le dio un beso en la mejilla a su bebé y el pequeño sonrió

―Ahhh… Qué lindo es.-Dijo Río

Inesperadamente varias mariposas empezaron a volar por la habitación cuando el pequeño se sintió feliz

Y así empezó su primera noche de cuidar al bebé.

―ohh...¡Ya tiene poderes!.- Expresó Agatha

―Hizo su habitación tan fría como un iglú cuando estaba llorando.

―Eso podría ser un problema para su salud. - Dijo preocupada Agatha. ―Quizás Lilia pueda darnos una solución. Ella conoce magia antigua.

―Mañana en la tarde la llamamos. - Dijo Río acomodandose en su lado de la cama.

Reinicio Donde viven las historias. Descúbrelo ahora