Río terminaba de alistar a los niños para darle tiempo a su esposa de arreglarse. Peinaba con cuidado el cabello de Iker… Agatha se estaba en la bañera. Río dejó a los niños listos y entró al segundo baño de la casa para darse una ducha rápida. Se pondría un vestido negro. Y unos tacones no demoró demasiado para cuidar a los niños, todo su arreglo lo hizo con magia mientras su esposa usaba sus manos para arreglarse. Agatha término 40 minutos después de Río y se veía bellisima.. Llevaba un vestido rojo de mangas largas un maquillaje brillante y tacones a juego.
Río sonrió y apareció una pequeña flor en sus manos para colocarla en el cabello de Agatha. Agatha la tomó con gusto y la colocó en su cabello. Elena también recibió una de esas flores.
―¿Nos vamos?-Preguntó Agatha. Río no podía quitarles los ojos de encima a Agatha. Estaba vestida para conquistar y matar. Se aseguró de cerrar la puerta solo para ver su silueta de lejos. No resistiría toda la noche con Agatha vestida de esa forma.
Iban en el auto Río manejaba y de vez en cuando acariciaba las piensas de su esposa.
Elena iba con un pequeño juego portátil así que no se deba cuenta y Iker iba en su pequeña sillita viendo por el cristal del auto.
Río ya pensaba la forma de tener 5 minutos a solas con Agatha. Si dejaba al bebé con Jen o con Lilia y Elena platicaba con Billy podía desaparecer tras Agatha 5 minutos y darle unos buenos besos. Llegaron a la casa de Sharon se estacionaron y bajaron los regalos del auto.
Una caja de herramientas de jardinería, un globo de helio y un gran peluche que Elena eligió para Sharon.
Tocaron el timbre y una aminada señora Hart abrió
―Agatha que sorpresa. -Dijo mirando los regalos…― Pasen, Pasen. -tenía una copa de vino en la mano y les indicó donde dejar los regalos.
Adentro estaba todo el aquelarre. Eran las últimas en llegar.
Alice se acercó a saludar a Agatha y Río solo observaba de lejos como Agatha se robaba lentamente el protagonismo de Sharon. Les dieron jugo a los niños y pequeños bocadillos de queso mientras a ellas les servían vino.
―Cenaremos Lasaña, chicas. – Dijo Sharon.
―Ummm, que rico. – Respondió Elena y todas empezaron a reír.
Agatha se sentó entre Lilia y Jen y Río tuvo que sostener al bebé y sentarse entre Billy y Alice. El pequeño ya podía estar de pie. Así que Billy lo llevó despacito a dar la vuelta por la casa de Sharon.
Río ansiaba tener un instante a solas con Agatha, pero se daba cuenta de que sería difícil robarla. Así que paró unos minutos el tiempo.
Agatha se percató de que nadie se movía a excepción de ella y vio la gran sonrisa de Río. No sabía todos los poderes que tenía su esposa.
―Agatha… Acércate un poco – Suplicó dando una palmadita en sus piernas para que su esposa se sentara en ellas
―Es el vestido ¿cierto? , Parece que te gusta demasiado.
Río se mordió el labio cuando notó como Agatha abrió las piernas para mostrarle el inicio de su ropa interior. Agatha se acomodó el vestido y el tiempo volvió a correr normal. Río no era la única con trucos. Agatha le guiñó un ojo a su esposa y siguió platicando con sus amigas.
Río dió un trago a su vino, ya encontraria la forma de conseguir lo que quería
Todos se acercaron a la mesa cuando la lasaña estuvo lista y Río jaló a Agatha de la mano para darle un rápido húmedo y sensual beso. Agatha se separó y corrió hacía la mesa antes de que sus amigas notarán su ausencia.
De nuevo estaban frente a frente. Río trataba de comer sin mirar a Agatha mientras el pequeño Iker daba vueltas alrededor de la mesa en su andadera.
―Te quedó estupenda Sharon. – Dijo Alice antes de servirse otro trozo.
―Si. Muy buena. – Billy hizo lo mismo.
Río comía en silencio mirando el fabuloso escote de su mujer. En estos momentos no pensaba nada. Solo usaba sus ojos
―Río… ¿Te encuentras bien? – Inquirió Lilia a su lado.
―Hace un rato que has terminado la lasaña pero sigues moviendo el tenedor en el plato vacío
―Si… Es que. – Se rascó la cabeza. ―Es que me distraje un poco.
―Y ¿se puede saber que te distrajo?.- Preguntó Sharon
―Tu bello cuadro de esas hermosas violetas. Luce de maravilla en la sala..
Tras Agatha había un cuadro con Violetas que todas empezaron a admirar.
Llegó el momento de cantar las mañanitas a Sharon y Lilia se encargó de poner un enorme pastel de chocolate frente a Sharon. Pusieron unas velitas de las que tiraban chispas en las esquinas y una vela normal en el centro, comenzaron a cantar.
Elena estaba muy feliz y todas las chicas cantaban en armonía.
Sharon sintió pequeñas lágrimas inundar sus ojos y sopló las velas. Había sido el mejor cumpleaños de su vida.
Recibió un gran abrazo grupal y comió pastel. Después todos se fueron a casa.
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Río conducía de vuelta a su hogar, sus hijos estaban dormidos en el auto así que utilizó su magia para meterlos a casa y colocarlos en la cama.
Solo quedaba Agatha en el auto. Río hizo el asiento del conductor hacia atrás y lo reclinó.
―Vamos amor acércate Puedo parar el tiempo ahora mismo.
Todo se detuvo excepto ellas.
Agatha la rodeó con sus piernas. Sentándose sobre su regazo.
―Dime, ¿enserio veías ese cuadro? O ¿a mi? Agatha sabía la respuesta, pero quería escucharla de los labios de Río
Río estaba estacionada frente a su casa. Con las manos en la espalda de Agatha
―Tus pechos. -Susurró. ―Veía tus pechos.
―Lo sabía. Sabía que este vestido te volvería loca. – Susurró su esposa antes de comenzar a besarla.. -Se aproximó a su cuello y susurró algo a su oído. ―-En nuestra cama sería más cómodo.
Río ya no aguantaba ni un segundo más
―Amor, literalmente detuve el tiempo para ti. Vamos sé generosa conmigo.
Agatha sonrió.
―Puedes besarme los pechos en el auto.- Dijo apartándose el escote.
Río aceptó.
Y comenzó a besar el escote y no se detuvo hasta que se metió el pezón de Agatha en la boca. Subió con sus labios hasta sus cuello y dejó pequeñas marcas rojas en el. ―Agatha siempre me vuelves loca. -Dijo entre besos.
―Vamos adentro. -Dijo la bruja púrpura antes de hacerla aparecer en su habitación.
Esa noche se entregaron la una a la otra mientras el tiempo estaba en pausa para ellas. No había otra persona con la cual Río quisiera compartir ese bello momento.
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Reinicio
FanfictionAgatha Harkness y Rio Vidal superan el sendero de las brujas y tienen un reinicio agradable. ¡Las segundas oportunidades existen!
