21.-

1.5K 197 68
                                        

¡¿Comentario o puñalada, tú decides, he?!

*************

Severus se preguntaba si sería prudente ir hasta Grimmauld Place para visitar al señor Remus. Tenía una duda sobre un ingrediente de una poción que debía desarrollar y enviar a uno de sus profesores para ser evaluada. Aún no había tomado la decisión de regresar a la academia y asistir a las clases de forma presencial. Por ahora, se sentía más cómodo estudiando a distancia; sentía que así lograba concentrarse mejor.

Sabía que, en algún momento, James había hablado con ellos. Tanto el señor Sirius Black como Lupin estaban al tanto de que ambos estaban juntos. Severus se preguntaba qué pensarían al respecto. ¿Estarían de acuerdo? No quería enfrentarse a discusiones ni recibir miradas acusadoras. Aun así, no le quedó más remedio que arriesgarse.

Salió de la biblioteca con una libreta y uno de sus libros de pociones, le aviso a uno de los elfos que saldría, James regresaría ya cayendo el anochecer y aún faltaban cinco horas para eso, le daría suficiente tiempo para quitarse la duda y, si, contaba con la ayuda de Lupin, suficiente guía para desarrollar la poción de forma perfecta.

Entro a la chimenea y tirando los polvos flu, grito el lugar de destino. Severus ciertamente odiaba la sensación de viajar por chimenea, la aparición también era bastante incomoda, así que no sabía cuál de las dos era peor. Por suerte, la tortura finalizo casi un minuto después. Fue expulsado de la chimenea y Severus logro salir de forma decente.

Un elfo anciano, tan viejo como la casa misma, fue quien lo recibió. Severus lo reconoció de inmediato; Había visto a ese mismo elfo en todas las ocasiones que había visitado aquel lugar. —Vengo a ver al señor Lupin. ¿Se encuentra? —preguntó Severus al elfo.

El elfo, Kreacher, lo miró fijamente, como si estuviera molesto por su presencia. Sin embargo, después de un largo suspiro, avanzando con desgana. —Espera aquí. Avisaré a Lupin— dijo con voz áspera antes de desaparecer con un crack .

Severus permaneció en el recibidor, observando el lugar que ya le resultaba familiar. No pasó mucho tiempo, apenas dos minutos, cuando Remus Lupin apareció con una amplia sonrisa en su rostro. Sus ojos color miel parecían cansados, pero como siempre amables.

—Severus, qué gusto verte. Gracias por acordarte de mí. Para ser sincero, estaba algo aburrido en esta casa tan enorme—comentó Lupin con un tono cálido mientras estrechaba su mano.

—¿Te apetece un poco de té? — ofreció Remus.

—Sí, gracias— respondió Severus con una leve sonrisa en su rostro.

Ambos caminaron hacia un pequeño salón acogedor, donde Kreacher ya había dispuesto el té con sorprendente rapidez. Las tazas de porcelana y el aroma cálido del té llenaban el espacio, brindándole un ambiente relajante.

—He decidido visitarlo porque necesito su ayuda con una poción. Hay un ingrediente que apenas conozco y pensé que usted podría orientarme —explicó Severus, con algo de vergüenza en su voz, ciertamente pocas eran las dudas que le surgían en sus estudios y al no tener un profesor cerca pensó en la persona que parecía tener más experiencia en ese campo.

Remus sonrió de oreja a oreja, visiblemente encantado con la propuesta. —Severus, estaré encantado de ayudarte— respondió, inclinándose ligeramente hacia él con genuina curiosidad mientras el chico le tendía un libro, en el que un nombre estaba resaltado con cuidado.

Remus tomó el libro y examinó el nombre del ingrediente, frunciendo el ceño ligeramente mientras recordaba lo que sabía al respecto. —Este ingrediente... parece más un hongo que otra cosa— comentó tras un momento. —Es tóxico, pero, bajo el tratamiento adecuado, puede hacer maravillas. Aunque es un poco complicado de manejar— explicó con calma, mirando a Severus con interés.

InesperadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora