La cena había llegado a su fin, y Severus se marchó junto a James de regreso a casa, dejando atrás el cálido resplandor de la chimenea y el eco de las risas apagadas. Regulus se quedó en la mesa, con la mirada fija en Sirius, sus ojos oscuros reflejando un reproche tan claro como la noche. No era una mirada asesina, pero la tensión era palpable, casi podía cortarse con un cuchillo.-
—Por el amor de Merlín, Reg, ¿por qué carajos tuviste que hablar de Harry? —la voz de Sirius salió baja, entrecortada por la frustración contenida. Su rostro estaba algo tenso, los ojos inquietos. Había algo en su hermano que parecía tener el poder de hacerle perder la calma, aunque intentaba disimularlo.
Regulus, con el cabello negro y corto y la mirada fija en su copa de vino, hizo una mueca. No era un gesto de culpa, pero tampoco de indiferencia, realmente se preocupada por el hermano de Eileen. —No lo dije con mala intención —respondió con tranquilidad, para luego suspirar. — Solo quería... saber. Parece que al chico le sigue afectando, ¿no?
Sirius dejó escapar un resoplido, dejando que la tensión se disipara un poco, pero no lo suficiente como para que la conversación no continuara en un tono serio. —Por supuesto que le va a afectar, Regulus —dijo, cruzando los brazos sobre el pecho—. Harry lo engañó con su mejor amiga. Su mejor amiga de la infancia, ¿recuerdas? Es un puñal directo al corazón.
—Y él se metió con su padre. Una venganza justa, ¿no? —Regulus se rió con diversión, su tono era ligero, casi como si estuviera burlándose de la situación, pero la dureza en su voz dejaba claro que no era un simple chiste.
Recordó a Lily, recordó lo que ella le había hecho, y por un momento su rostro se ensombreció. La rabia de aquel tiempo aún persistía en su interior, aunque ahora estuviera más distante, más fría. Su madre tenía razón sobre los sangres sucias, pensó para sí mismo. Sus ojos brillaron con una fría desconfianza. — Las pelirrojas parecen no ser de confianza, ¿no?
Sirius soltó un suspiro pesado, balanceándose ligeramente en su silla, sintiendo el peso de las palabras que acababa de escuchar. —Pero bueno, al menos la cena fue exitosa. Aunque me causa gracia que James haya arrastrado a Severus al bosque. El pobre chico se ve como si nunca hubiera pisado un bosque en su vida. Acampar y pescar... Definitivamente, sería algo divertido de ver.
—James se ve feliz —comentó Remus con una suave sonrisa en los labios, observando el fuego que crujía en la chimenea, lanzando chispas que iluminaban sus rasgos. En su mano, una copa de vino se mecía lentamente. La cálida luz dorada de las llamas resaltaba su semblante tranquilo, casi melancólico. —Hace mucho tiempo que no lo veía tan entusiasta. Está realmente enamorado.
Sirius suspiró de nuevo, esta vez un poco más profundo, como si esa simple verdad le costara asimilarla, pero en sus ojos brillaba un destello de aceptación. —Aún me cuesta un poco, para ser sincero. Pero voy a apoyar a mi amigo en su... romance adolescente. —Las palabras salieron de su boca con un tono casi irónico, pero la ligera sonrisa que jugaba en sus labios delataba que, en el fondo, su apoyo era genuino.
Regulus no pudo evitar reírse al escuchar a su hermano referirse a la relación que James Potter mantenía con el hermano menor de su mejor amiga—¿Romance adolescente? —repitió, soltando una carcajada que resonó en la estancia, haciendo que el aire se volviera un poco más ligero. — Sí, parece que sí. —Se echó hacia atrás en su silla, mirando a su hermano con una expresión que rozaba la incredulidad. — Pero bueno, si eso lo hace feliz, ¿quién soy yo para decir algo? —Su risa se desvaneció poco a poco, dejando un toque de nostalgia en el aire.
Recordó todo lo que había sucedido, la angustia que había sentido cuando Lily le restregó con orgullo su relación con James, su amor que se desvaneció entre las sombras del rencor y la distancia. Pero no podía culpar a nadie por aquello. James nunca supo lo que él sentía, nunca tuvo ni la más mínima idea de la tormenta que había estado dentro de él.
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Inesperado
FanfictionLos dos últimos años no habían sido fáciles para Severus, sus padres habían muerto, la única familia que le quedaba era su hermana mayor Eileen pero ella estaba casada con un detestable muggle, aun así, él la adoraba. No estaba solo en el mundo, te...
