April
Es imposible no sentirme inquieta con mi rojita. Está más distraída que nunca, como si su mente estuviera siempre en otro lugar, atrapada en un remolino del que no me deja ser parte. Y lo peor es cuando, en esos momentos en los que trato de abrazarla, respinga como si la hubiera lastimado. Apenas rozo su piel, y siento cómo su cuerpo se tensa, como si estuviera esperando un golpe en lugar de un gesto de amor.
No digo nada. Sé que no debo presionarla. Pero hay algo ahí, algo que no me está contando, y no sé cómo llegar hasta ella sin hacer que se cierre aún más.
Hay veces en las que no pasa de besos, y cuando intento quitarle la ropa, me detiene en seco, con una firmeza que duele más de lo que debería. No es una queja, claro que no. Siempre he respetado sus límites, pero no puedo evitar preocuparme. Antes, la pasión entre nosotras fluía como un río, natural y cálido. Ahora, es como si algo invisible se interpusiera entre nosotras, algo que no puedo ver, pero que siento constantemente.
He tratado de hablarlo con cuidado, de acercarme sin invadir, pero ella esquiva mis preguntas con una sonrisa, cambiando de tema como si fuera un juego. Y yo, por más que quiera respetar su espacio, no puedo ignorar la sensación de que algo está profundamente mal.
La miro y veo a la chica que quiero, pero también veo a alguien que parece estar construyendo muros a su alrededor, cada vez más altos. Y lo único que quiero es derribarlos, entrar, y decirle que no tiene que cargar con esto sola. Que aquí estoy, para lo que sea, como siempre lo he estado. Pero, ¿cómo se ayuda a alguien que no deja que te acerques?
Pasamos la tarde en la sala rodeadas por los adorables balbuceos y risitas de los mellizos. Los bloques de colores terminaban apilados en torres tambaleantes que se derrumbaban con sus manitas pequeñas, provocando risas contagiosas. Un par de peluches se convirtieron en protagonistas de un "baile" improvisado cuando los alzaron al aire, y nosotras aplaudimos como si estuvieran dando un espectáculo digno de teatro.
De vez en cuando, uno de ellos gateaba rápidamente hacia nosotras, trepando torpemente a nuestros regazos para buscar un abrazo o simplemente para jugar con un mechón de nuestro cabello. El otro, más curioso, intentaba ponerse de pie aferrándose al sofá, logrando dar unos pasos tambaleantes antes de caer con un suave "plop", riendo como si fuera el logro más grande del mundo.
Cuando el reloj comenzó a marcar la hora de la siesta, los bostezos empezaron a traicionarlos. Aunque intentaron protestar con balbuceos y manitas extendidas hacia sus juguetes, fue cuestión de acunarlos en brazos, tararear una suave melodía y balancearlos hasta que sus párpados pesados se rindieron.
Los llevamos a su habitación y los acostamos en sus cunas, cubriéndolos con sus mantitas favoritas. Sus respiraciones se volvieron rítmicas y pausadas, llenando el espacio de una paz que solo los bebés dormidos pueden crear. Nos quedamos unos instantes observándolos, en silencio, sintiéndonos agradecidas por esos pequeños momentos de ternura que llenan el corazón.
Al salir de la habitación, cerramos la puerta con cuidado, intentando no hacer el más mínimo ruido que pudiera romper esa burbuja de calma. De vuelta en la sala, la casa parecía extrañamente tranquila sin los mellizos balbuceando y gateando por todos lados.
Em se desplomó en el sofá, dejándose caer con un suspiro exagerado. Me miró con una sonrisa pícara mientras recogía uno de los peluches abandonados en el suelo.
—Te juro que tienen más energía que yo después de un café doble.
Sonreí, aunque el cansancio también me alcanzaba. Me senté a su lado, masajeándome las sienes.
Me acerqué y, sin decir una palabra, comencé a masajearle los hombros con cuidado. Sentí cómo su cuerpo se estremecía bajo mis manos, y aunque intentaba relajarse, sabía que seguía atrapada en sus propios pensamientos.
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Inevitable
Literatura FemininaEn este especial de ¿Quién enamora primero?, Emily Masón empieza a trabajar como niñera de los mellizos Carter y no solo aprenderá a como cuidarlos sino a como lidiar con la repentina atracción que siente hacia April, la hermana mayor de ellos. Jun...
