Emily
Las sensaciones de la noche aún estaban frescas en mi mente cuando llegué a casa. Mi cuerpo estaba agotado, pero mi mente seguía encendida, reviviendo cada detalle, cada caricia, cada palabra que compartí con April.
Abrí la puerta con cuidado, intentando no hacer ruido. El aire de la sala estaba tranquilo, y allí estaba él: mi padre, dormido en el sofá, con la televisión encendida mostrando algún programa que seguramente dejó de importar horas atrás. Sentí una mezcla de alivio y culpa al verlo así. Al menos no tendría que enfrentar preguntas incómodas o miradas de desaprobación por llegar tan tarde. Me escabullí en silencio hacia mi habitación.
Cerré la puerta tras de mí y me apoyé contra ella por un momento, dejando escapar un suspiro. Todo lo que podía pensar era en April, en cómo me hacía sentir. Lo increíble que era compartir mi mundo con ella, reír juntas, perderme en sus ojos.
Me dirigí al baño para una ducha rápida, dejando que el agua tibia se llevara el cansancio y la arena que aún quedaba en mi piel. Era como si estuviera limpiándome no solo físicamente, sino también mentalmente, preparándome para soñar con ella otra vez.
Cuando salí, me puse mi ropa de dormir favorita: una camiseta vieja y unos shorts cómodos. Me tiré en la cama con el cabello todavía húmedo y busqué mi celular. Al desbloquearlo, lo primero que hice fue ir a las redes sociales.
Ahí estaban los videos, los edits, las fotos. Todo lo que la gente había capturado de nosotras, de ella cantando, de mí mirándola como si no existiera nada más en el mundo. Había comentarios dulces y bromas que me hicieron reír, palabras de apoyo que me llenaron de calidez.
"Se nota que están tan enamoradas, qué hermoso ver algo tan real."
"Si el amor no se siente como ellas, no lo quiero."
No pude evitar sonreír, sintiendo mi pecho hincharse de orgullo y felicidad. Pasé un rato más deslizando, viendo una y otra vez los clips y recordando cómo me miraba April esa noche, cómo me hacía sentir como si fuera la única persona en el universo que importara.
Dejé el celular a un lado y apagué la luz, pero no pude evitar quedarme un rato mirando al techo, abrazada a mi almohada. Todo lo que podía pensar era en ella, en cómo había cambiado mi mundo.
"Es increíble", pensé antes de que el sueño me venciera, y una sonrisa quedó dibujada en mi rostro.
Al día siguiente, confirmo por mensaje que April pasará por mí. Mientras espero su respuesta, comienzo a alistarme para ir a clases. Me tomo mi tiempo frente al espejo, ajustando los detalles de mi uniforme y peinándome con cuidado. Hoy no tengo miedo. Sé que los rumores ya deben estar corriendo como pólvora en la escuela, pero no me importa.
Aunque para muchos no sea "normal", yo me siento increíblemente orgullosa de estar con April. Ella es mi mundo, y nadie me va a hacer sentir mal por eso. Repito esas palabras como un mantra mientras acomodo mi mochila.
Una vez lista, bajo las escaleras con determinación. Papá está en la cocina, con el rostro cansado y las ojeras más marcadas que de costumbre. Frente a él, un vaso de agua fría y un frasco de aspirinas abierto. Está masajeándose la sien, claramente lidiando con las secuelas de una noche de excesos.
—¿A qué hora llegaste anoche? —me pregunta sin mirarme, con ese tono que siempre me pone a la defensiva.
—A la hora que te dije —respondo con calma, aunque sea una mentira descarada. No tengo intención de provocarlo, no esta mañana.
—Más te vale —murmura, dándole un trago al agua.
Lo observo en silencio por un segundo. Mi boca se mueve antes de que pueda detenerme.
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Inevitable
ChickLitEn este especial de ¿Quién enamora primero?, Emily Masón empieza a trabajar como niñera de los mellizos Carter y no solo aprenderá a como cuidarlos sino a como lidiar con la repentina atracción que siente hacia April, la hermana mayor de ellos. Jun...
