Al día siguiente Xie Lian salía del ascensor en el piso en el que se encontraba Hua Cheng, sin embargo lo que ocurrió el día anterior hizo que sus pasos fueran más pesados que de costumbre. Sentía tristeza, decepción y una punzada de celos que no podía evitar.
Su mente empezó a jugar su propio juego cruel, grabándose cada momento en lo ilusiono que era. Las miradas que pensó que significaban algo, las risas que compartieron, los pequeños detalles que creía eran exclusivos para él. Ahora todo parece vacío, como si esos recuerdos fueran sombras.
Pero tenía que enfrentarlo. Tenía que ver a esa persona casi todos los días y fingir que nada ha cambiado.
Al ingresar a la oficina podía escucharlo tararear alguna canción que no conocía.
Así que al verlo lo saludó como siempre —Hola, señor Hua. Lo siento, no tuve tiempo de preparar algo, pero le prometo que lo haré. Esto…— miró a la bandeja que traía con el con una pequeña sonrisa avergonzada —es el almuerzo así que…
Hua Cheng sonrió al verlo —Esta bien, puedo esperar todo el tiempo que sea necesario.
El asistente asintió, le dejó la bandeja y salió.
Las horas transcurrían y cualquier duda que creyó posible en que Hua Cheng sabía que era “Su Alteza Real” se fué.
Una persona no actuaría tan tranquilo al descubrir algo así.
Y al ver la hora en su celular lo decidió, con permiso de Hua Cheng salió de la empresa y cuando volvió traía en sus brazos un niño.
Tomó la decisión y llamó a uno de sus amigos para que no recojan a A-Yan sino que él mismo iría.
El niño miraba curioso todo a su alrededor al subir por el ascensor, los botones que tocaba Xie Lian y luego a las otras personas.
—¿Mami, a donde vamos?
—A ver a un amigo, es mi jefe, ¿lo recuerdas?— el niño asintió aunque parecía inseguro.
—¿Por qué?
—Bueno…— ¿Por qué tomo una decisión precipitada? Podría traer a su hijo otro día —porque si.
—Oh— A-Yan entendió asintiendo con la cabeza.
Xie Lian no pudo evitar besarlo en la mejilla.
No sabía del estado de ánimo de Hua Cheng en este momento, así que primero decidió corroborar antes de que vea al niño.
Tocó la puerta e ingresó su cuerpo parcialmente.
Aún en el escritorio sentado Hua Cheng levantó la vista y al verlo volvió a sonreír —Gege, volvió, ¿Qué sucedió? ¿Esta todo bien?
Al verlo con la misma expresión de siempre Xie Lian también le devolvió la sonrisa. Abrió un poco más la puerta e ingresó con un niño detrás de él.
Hua Cheng al notar una pequeña figura abrió los ojos ligeramente, al parecer tampoco se esperaba ver al niño.
Xie Lian habló primero después de cerrar la puerta detrás de él —Primero me disculpo por traerlo si está ocupado.
—No lo estoy— Hua Cheng se levantó de su silla y se acercó.
El niño miraba con interés su entorno, fijándose en cada detalle de la oficina. Hasta que su vista se posó en la de otro adulto.
Mientras el mayor contemplaba al menor, este le devolvía la mirada con curiosidad.
—Hola, ¿Recuerdas quién soy?
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Dulce Stripper
Fanfiction¿Quién dijo que la vida de ser Stripper era fácil? Detrás de un escenario hay una vida que tiene muchos problemas. Cada uno con sus propios conflictos. Xie Lian es un Stripper del club llamado "El palacio de los dioses" Si bien no es su único empleo...
