Capitulo 65

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11:05 de la mañana.

Hua Cheng salió del ascensor revisando sus mensajes, pero ninguno era de la persona que esperaba. 

Suspiró. Sabía que Xie Lian estaría ocupado, pero eso no evitaba que quisiera verlo. Guardó el celular y dirigió la mirada al escritorio de su secretaria solo para encontrarlo vacío.

Al abrir la puerta de su oficina se congeló un momento ante la escena. 

A-Yan estaba sentado en su silla, con unos lentes de sol demasiado grandes para ese pequeño rostro. 

A su lado, Xie Lian organizaba unos documentos con naturalidad, como si aquello fuera parte de la rutina.

Hua Cheng cerró la puerta y sonrió. Cruzó los brazos con curiosidad.

—¿Desde cuándo contratamos empleados tan pequeños?

—Señor Hua, buenos días— lo saludó Xie Lian con una sonrisa.

A-Yan, con expresión seria, respondió con la misma formalidad —El jardín cerró hoy, así que ahora trabajo aquí.

—…

Xie Lian suspiró.

—A-Yan, te dije que no cerró— devolvió la mirada hacia Hua Cheng  — La reunión de hoy se suspendió así que decidí regresar. Espero que no le moleste.

Hua Cheng sonrió y le guiñó un ojo —Gege, no tiene que preocuparse, siempre serán bienvenidos aquí.

Se acercó al escritorio, apoyándose en el borde mientras fingía evaluar la situación —Interesante. ¿Y qué trabajo haces exactamente?

El menor con los lentes torcidos y con orgullo respondió —Estoy ayudando a papá. Las hojas no se tienen que caer. 

Concentrado, empujó ligeramente una carpeta fuera de lugar hasta alinearla con el resto. Luego, se ajustó los lentes y sonrió satisfecho.

Hua Cheng arqueó una ceja, divertido.

—Dime ¿No crees que mi oficina es algo aburrida? 

A-Yan miró alrededor y asintió con firmeza —Muy aburrida. 

—Tenía planeado rediseñar mi oficina. Para que no sea tan aburrida, me gustaría que mis paredes tuvieran muchos dibujos. ¿Qué te parece?

Xie Lian se sorprendió al escucharlo. 

El niño miró los papeles frente a él y luego a las paredes, entonces comprendió. 

—¡Yo lo hago!  Yo ayudo. Yo sé dibujar.

—Estaba pensando en lo mismo. Gege, ¿tiene hojas para mi pequeño artista? Sino puedo pedir unas. 

Xie Lian observó la enorme sonrisa en su hijo y la sonrisa de Hua Cheng, no pudo evitar contagiarse de ambas. —Hay hojas en la mochila de A-Yan.

Un sonido de notificación interrumpió el momento. Hua Cheng sacó su celular y revisó el mensaje, pero enseguida volvió la vista hacia el niño.

A-Yan bajó de la silla deslizándose y los lentes cayeron al piso. 

—¿Por qué usas lentes? —preguntó Hua Cheng mientras guardaba el celular en su bolsillo.

A-Yan se colocó las enormes lentes con ambas manos.

—El tío Xuan me lo dió. Dice que soy genial.

—¿El tío Xuan, eh…? —Hua Cheng se inclinó un poco y extendió los brazos—. A-Yan, ven aquí.

El niño sonrió y corrió hacia él, alzando los bracitos para que lo cargara. Hua Cheng lo sostuvo con facilidad, mientras Xie Lian sacaba hojas y buscaba lo necesario para dibujar.

Dulce StripperDonde viven las historias. Descúbrelo ahora