Capitulo 62

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Hua Cheng permaneció un tiempo más en la oficina de Pei Ming. Cuando por fin decidió irse el tiempo había avanzado más de lo que creía.

Al salir del ascensor, con paso lento se dirigió a su propia oficina asimilando lo que había hablado con Pei Ming.

La voz de su secretaria lo hizo despertar. —Oh señor Hua… Xie Lian está en su oficina.

Hua Cheng asintió levemente —Esta bien, gracias.

Una sonrisa se asomó en sus labios al pensar en Xie Lian.

Abrió la puerta de la oficina. Vió instante a Xie Lian sentado y en sus brazos había un niño.

Se sorprendió por un momento. Cerró la puerta detrás de él. ¿Qué hacia el niño aquí? ¿No es horario del jardín infantil? Aún así sonrió al verlos.

Ambas cabezas se giraron hacia él.

A-Yan intentó bajarse de Xie Lian cayéndose en el proceso al piso, Xie Lian intentó ayudarlo pero el niño se levantó solo y con sus piernas cortas interno correr tambaleándose en el proceso. En su pequeño rostro había una enorme sonrisa.

El pecho de Hua Cheng se calentó de una forma inesperada. Una mezcla de ternura y sorpresa lo envolvió mientras veía esas pequeñas piernas tambalearse hacia él con tanto entusiasmo.

Hasta que lo que había sentido segundos antes se apagó, reemplazado por un peso frío en el pecho al notar las marcas en el rostro del niño, su corazón se apretó con una mezcla de incredulidad y preocupación.

Incrédulo por lo que veía no reaccionó a tiempo y el pequeño cuerpo chocó con su pierna, aferrándose a no soltarlo.

El niño reía mientras lo abrazaba.

Hua Cheng se arrodilló para estar a su altura y lo alejó de su cuerpo, mirando a los ojos al niño, quien lo observaba con una mezcla de desconcierto e inocencia, sin comprender porque lo separaban.

Hua Cheng observó como esas marcas se extendían a lo largo del lado derecho del rostro de A-Yan. Un gran contraste al ver esa cara de bebé y tener heridas de esa clase.

Esas heridas eran recientes. 

¿Acaso esa caída era porque no podía ver?

—A-Yan…

A-Yan lo miraba confundido y curioso por su expresión, entonces se dió cuenta dónde miraba, al instante levanto una pequeña mano para cubrir su rostro.

Con voz temblorosa murmuró —No mires… soy feo…

Algo en el interior de Hua Cheng burbujeó y lo atrajo hacia él abrazándolo con cuidado. El niño no se opuso.

Su mirada viajó hasta Xie Lian quien tenía una expresión agotada.

Hua Cheng levantó a A-Yan del piso. El menor seguía ocultando su rostro.

El empresario se acercó a Xie Lian. Sus ojos se fijaron en las pequeñas manchas rosadas en la chaqueta, un nudo incómodo se formó en su estómago. 

No era de Xie Lian la sangre y eso lo incómodo aún más.

—...¿Qué pasó?— no era un reclamo hacia Xie Lian sino una pregunta de desconcierto.

Xie Lian se mordió el labio inferior y se levantó del sofá, alzó ambos brazos para querer agarrar al niño.

Pero Hua Cheng dió un paso hacia atrás alejándose.

Xie Lian se sorprendió ante ese gesto. Miró a su hijo que estaba escondido en el cuello de Hua Cheng.

—¿Esos niños lo molestaron de nuevo?

Dulce StripperDonde viven las historias. Descúbrelo ahora