Capítulo 36

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El funeral de George fue rápido, solo Estela estuvo presente acompañada por Henry. La fría mañana se extendía sobre la mansión Crowley, cubriendo el aire con una ligera neblina que se desvanecía mientras los sirvientes continuaban con la tarea de cargar el último de los baúles en el carruaje. La entrada de la mansión era un bullicio de actividad.

Los caballos se encontraban listos. Estela, con el rostro un tanto apagado, pero sereno, estaba a un lado del carruaje, mirando a Anthony y Aziraphale con melancolía. Su vestido largo de seda parecía pesarle, como si cada arruga en la tela fuera un reflejo de las dificultades que había vivido. Anthony se adelantó ligeramente, con cariño tomó ambas manos de la joven, recordándole el cariño que le tenía.

—Entonces, —Le sonrió— ¿esto es todo, Estela? ¿Regresas a casa... sin nada más que un baúl lleno de recuerdos y un futuro incierto? —Su mirada era franca, y un poco de incertidumbre se asomaba en sus ojos cafés.

Estela lo miró directamente, y en su rostro se dibujó una leve sonrisa, la cual intentaba ocultar el dolor, pero también la resolución de lo que había decidido.

—Mi lugar siempre estuvo aquí, Tony. Además, con la ausencia de mi madre y... mi padre, alguien se tiene que hacer cargo. —Se giró brevemente hacia Henry, quien se encontraba supervisando el trabajo de los sirvientes, asegurándose de que todo estuviera bien alistado.— Y Henry me acompaña... será mi apoyo, como yo seré el suyo.

Aziraphale, que había estado observando en silencio, soltó una risa suave y casi burlona.

—¿Así que no te casarás con él, entonces? —Su tono era ligero, pero la curiosidad era evidente.— Me intriga ver cómo la gente reacciona al ver que regresas a tu casa acompañada por un hombre... y sin un anillo de compromiso.

Estela lo miró con una sonrisa traviesa que apenas ocultaba su ironía, su voz, sin embargo, sonó firme y decidida.

—La verdad, Aziraphale, es algo que ya no me importa en lo más mínimo.

Estela dio un paso hacia el carruaje, pero antes de subirse, se volvió una vez más hacia sus amigos.

—Les encargo algo muy importante. Encuentren a Willow. Y a mi madre... aún está ahí afuera, y no sé cuánto más tiempo tendrá.

Anthony la miró fijamente, su expresión llena de una mezcla de preocupación y compromiso.

— Lo haremos, Estela. No te preocupes, encontraremos la manera.

Aziraphale asintió, sin palabras, pero con la misma resolución.

—Y no solo eso, espero mi invitación a la boda...

Esto último, tomó desprevenidos a los dos hombres. Estela se subió al carruaje con la ayuda de Henry, quien la siguió, tomando asiento junto a ella, mientras el conductor tiraba de las riendas y el vehículo comenzaba a moverse. Un último vistazo, una última despedida silenciosa. Aunque la mansión quedaba atrás, Estela sabía que sus decisiones la habían llevado a un camino incierto, pero que, al menos por ahora, era el suyo.




La noche había caído, y en el gran despacho el aire era denso. Las luces de las velas iluminaban tenuemente el rostro preocupado de Anthony mientras observaba a Aziraphale, sentado frente a él. A su lado Samuel y Mads permanecían en silencio, aguardando a que alguien hablara. Las sombras en las paredes parecían alargar las horas, como si el tiempo se hubiera detenido.

Anthony rompió el silencio.

—No puedo dejar de pensar en lo que George hizo... al igual que no puedo creer que todo fue una manipulación, una mentira.

Only of LoveHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora