Anthony J Crowley es un hombre que ha pasado por muchas cosas con su familia, más específico con su padre.
Al morir este, Anthony se queda con toda su herencia al ser hijo unico.
Al llegar a la casa donde vivia su padre, el hogar que lo vio nacer...
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El cuarto estaba oscuro, apenas iluminado por la luz tenue que se colaba por una ventana tapada. El aire era denso, la mezcla de humedad y olor a cigarro llenaban la habitación. Anthony, aturdido, despertó con un sobresalto. Al ver a sus amigos en la misma habitación, comienzo a llamarlos con voz quebrada por el miedo y la confusión.
—¡Aziraphale! ¡Samuel! ¡Arthur! ¡Mads! —su voz resonaba en la oscuridad al tratar de despertar a sus amigos.
Mads fue el primero en reaccionar, moviéndose inquieto en su lugar y abriendo los ojos con dificultad. Miró alrededor, desorientado, mientras intentaba comprender lo que sucedió.
Anthony, sin poder responder, lo miró con ansiedad mientras Samuel y Arthur comenzaron a despertar también. Arthur, aún somnoliento, se frotaba los ojos mientras Aziraphale se incorporaba lentamente a su lado.
—Yo... no sé. Recuerdo un ruido... algo en el bosque. Pero... —Aziraphale dejó de hablar al tratar de buscar en su mente algún recuerdo de lo que pudo haber pasado.
—Sí, eso es. Mr. Fell escuchó algo... unos ruidos extraños en el bosque. Fui a investigar, y entonces... nos emboscaron.
Mads, ahora más alerta, se incorporó, tratando de comprender la situación mientras el eco de las palabras de Arthur retumbaba en la habitación.
—¿Qué nos pasó? ¿Quién nos atacó? —preguntó Samuel— ¿Por qué estamos aquí? Todo está tan oscuro...
El grupo empezó a reaccionar con mayor claridad, sus ojos empezaban a acostumbrarse a la oscuridad. El sonido de unos pasos leves, pero firmes, interrumpió su conversación. Los cinco se quedaron en silencio, a la expectativa.
—¿Qué hacemos ahora? —preguntó Aziraphale en voz baja, mientras el sonido de los pasos se intensificaba.
Anthony, mirando a sus amigos con desesperación, intentó mantener la calma.