Me hice una pequeña merienda,quería intentar aguantar por el horario, asique me senté en el sofa y me puse a ver una serie...mala idea.
Cada minuto que pasaba más se me cerraban los ojos.
Miré el reloj en la pared. 20:30.
En media hora vendrían mis padres para cenar juntos.
Me levanté y empecé a hacer algo de cena,tampoco muy elaborado,por qué tampoco tengo ganas.
Y justo a su hora, sonó el timbre.
Salí de la cocina,arrastrando los pies del cansancio que tenía,y al abrir ahí estaban,mis padres con una sonrisa de oreja a oreja.
¡Mi pequeña! -dijo mi madre abrazándome.
Hola mamá. -dije abrazándola.
Hola hija. -dijo con dulzura mi padre.
Hola papá,que alegría veros,pasad.- dije apartándome de la puerta.
Entraron con su sonrisa en su rostro,ahora sí me sentía como en casa.
Fuimos a la cocina,mi madre me obligó a sentarme y ella terminar la cena,ya que según ella "tenía una cara de no haber dormido nada en días",ay mamá...si supieras.
Bueno hija...y ¿ahora que aventura te espera?. -dijo mi padre enfrente mía.
Quiero trabajar en mi pasión,quiero meterme en la arquitectura. -dije sincera.
¿Por qué no te metes en la empresa de tu tío?.- dijo mamá en la distancia.
Pensé en ello,mañana le llamaré. -dije pasándome la mano por la cabeza.
Mi tío tiene una empresa de construcción,de la más grandes y famosas de por aquí,en ello,necesitan más arquitecto ya que se quieren mover más internacionalmente.
Yo creo que te aceptaría encantado,sabes que eres su sobrina favorita. -dijo mamá.
Tampoco tiene muchas opciones, mamá - dije riéndome. Mi tío sólo me tenía a mí,luego por parte de su mujer si tenía más...pero de sangre,era yo.
Tú llámale -dijo mi padre.
Pasé la cena con mis padres,entre risas y anécdotas de mi infancia,no hablamos mucho de mi aventura por el mundo,ya que sabían que no estaba preparada para hablarlo.
Llegó la hora de despedirse,haciéndome prometer que llamaría a mi tío mañana,y con una sonrisa en la boca,me fui a dormir tranquila...
Narra Isa.
Me encontraba en el restaurante del hotel donde nos estábamos hospedando.
A mí lado se encontraba Carlos feliz,y al otro un no tan feliz Charles.
Removía la comida pero no probaba ni un mísero bocado.
Charles...-dije ya preocupada.
No digas nada,es mi culpa. -dijo sin mirarme.
No es tu culpa, distráete,estamos celebrando vuestra gran carrera. -dije susurrando.
No me apetece. -dijo levantándose de la mesa.- chicos, gracias por esta noche,os aprecio mucho,pero estoy cansado y necesito dormir,buenas noches.
Y se fue,dejando un silencio incómodo en la mesa,todos nos mirábamos,pero no decíamos nada.
¿Qué podemos hacer? -dije mirando a Carlos.
Nada cariño,no podemos hacer nada...-dijo haciendo una mueca.
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Con sólo una sonrisa.
RomanceUna historia. Dos protagonistas. Ella mirando las estrellas , él solo pudiendo mirarla a ella.
