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NO PODÍA NI MANTENER LOS OJOS ABIERTOS, la cabeza me daba vueltas, y mis piernas apenas respondían

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NO PODÍA NI MANTENER LOS OJOS ABIERTOS, la cabeza me daba vueltas, y mis piernas apenas respondían. El alcohol me nublaba los sentidos, pero aun así, mi corazón latía con una fuerza dolorosa. La casa estaba llena de gente, bailando, riendo, bebiendo sin preocuparse por nada. Hace unos minutos yo también estaba así, flotando en la euforia, sintiéndome invencible. 

Pero ahora, en medio de esa multitud desconocida, el mundo me pesaba. 

Desde las escaleras, escaneé el lugar con la mirada, buscando a Iván. Mi pecho se oprimía con cada segundo que pasaba sin encontrarlo. Me mordí el labio con frustración, girando sobre mis talones para mirar en otra dirección.

Angie, con un cubata en la mano y los ojos brillando de diversión, se percató de mi ansiedad y se acercó a mí con curiosidad. 

— ¿Aún no lo encuentras? —preguntó, arqueando una ceja. 

— No —respondí, intentando sonar despreocupada—. Quiero verlo. 

Angie ladeó la cabeza y tomó un sorbo de su bebida antes de encogerse de hombros. 

— Capaz está con Sara. 

Mis músculos se tensaron. 

— ¿Por qué siempre está con ella? —fruncí el ceño—. ¿Son mejores amigos o que? 

— ¿Mejores amigos? —Angie me miró raro—. Sofia, ellos andan juntos. 

Sentí que el suelo se abría bajo mis pies. 

— ¿Qué? —mi voz salió en un susurro. 

— ¿No lo sabías? —Angie parpadeó, como si mi reacción le resultara extraña—. No es algo público, pero todos los de acá sabemos que andan. Además, esta semana se filtraron un montón de clips de ellos juntos, ¿no lo sabías?

Mi corazón latía tan rápido que dolía. 

— Mierda, mierda... —mis manos volaron a mi cara, tratando de contener el temblor—. ¡Es que no uso redes! Joder. 

Busqué desesperadamente mi móvil en los bolsillos de mi pantalón, pero no lo encontraba. 

— T-Tengo que buscar mi móvil... 

Angie me miró con preocupación y dio un paso hacia mí. 

— Ey, tranquila. ¿Querés que te ayude?

Negué con la cabeza, dando un paso atrás. 

— No, lo siento... 

Mi voz sonaba rota. 

Las palabras de Angie seguían golpeando mi mente como una maldita campana de advertencia. "Son novios". 

El alcohol que antes me hacía sentir ligera ahora pesaba en mi cuerpo como plomo. La música que antes me hacía bailar ahora era solo ruido ensordecedor. Las risas de la gente retumbaban en mis oídos como burlas. Baje de las escaleras intentando abrirme paso entre la multitud.

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