17.- Beso robado

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Las conozco, se que el título les llamó la atención 7u7

Dos capítulos seguidos si, ando inspirada :'D creo que a este paso terminaré rápido el libro

Abrazos y besos

Mariely

♥♥♥♡♥♥♥



―Combustión espontánea ―dijo Hendrick para nadie en particular. Los chicos nuevamente tenían sus maletas sobre los hombros y caminaban por la carretera pero esta vez con una mezcla de desconcierto y curiosidad en sus estómagos―, leí sobre eso. Todavía no tiene explicación científica, una persona se reduce a cenizas en unos minutos sin fuego cerca. Nadie lo ha sabido explicar.

―Escuché sobre eso alguna vez ―comentó Ximena sin demasiado ánimo―, ¿podemos dejarlo pasar? Es desagradable.

―Henry -lo llamó Cielo que estaba a su lado, tenía los ojos hinchados y lucía triste-, tenía mucho miedo de que murieras por el golpe de aquél hombre, sangraste mucho.

―Tranquila Cielo azul ―respondió con cariño, recitando las palabras de mamá Aga. Se acercó a la chica y la abrazó. Después se dirigió a los demás―, ¿saben qué? Más adelante hay una desviación. Los voy a llevar para descansar un rato.

―¿Y a dónde lleva la desviación, hermano? ―preguntó Damián. Ximena lo volteó a ver y sonrió. ¿De dónde habrá sacado esa palabra? Se preguntó.

―Sorpresa -continuó Hendrick.

A todos les pareció buena idea. Caminaron los próximos metros con un exceso de cansancio pero más que nada en silencio.

Cielo continuaba inquieta y asustada. Hendrick estaba tenso pero intentaba disimularlo al tener a su hermana al lado. Irene tenía una calma increíble, se veía totalmente relajada y contenta. Damián a la derecha, se veía cansado y sucio. Ximena al último, tenía la mirada perdida. Pero todos deseaban algo; descansar y olvidarse de la misión por un rato.

Metros más adelante, entraron a una desviación indicada por Hendrick, no se trataba de una carretera o un pasadizo, simplemente era caminar entre el monte después de un árbol que Hendrick ya tenía "señalado".

Los chicos tenían los rostros apagados, todos menos Irene, por supuesto.

Un kilómetro más adelante, se adentraron a un bosque húmedo que quedaba cerca de las montañas, ahí se sentía el aire más el frio y el ambiente era mucho más verde. Todo se veía claro y luminoso por los rayos filtrados del sol, en realidad era muy agradable.

No se encontraron muchos animales por el camino, más que algunas ranas y aves.

Otro par de kilómetros más tarde, el suelo había cambiado y el caminar se volvió más cansado pues estaban yendo costa arriba, sin darse cuenta había llegado a terreno montañoso.

Hendrick, quien iba al frente, quitaba del camino las hojas o el monte que obstruyeran el paso.
Una hora más adelante, escucharon un zumbido a lo lejos y el corazón de Ximena comenzó a latir más fuerte. Ella conocía el sonido, lo tenía resguardado en su memoria.

Caminaron unos metros más encontrándose cada vez más enormes piedras cubiertas de musgo.

El zumbido se intensificó y Ximena lo reconoció perfectamente. Todos se detuvieron, había llegado.

Oh my god ―exclamó con una sonrisa. Aceleró el paso en dirección de Hendrick.

―Cuidado ―advirtió el pelirrojo, la sujetó del hombro y la obligó a parar antes de traspasar el monte que impedía la vista al otro lado.

Necesito irmeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora