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Chicas (os) el capítulo está algo intenso...
Como siempre impredecible, hoy ando un tanto desanimada por lo que espero que no se note en mi escritura y si acaso sí, disculpen...
Por cierto, y llegamos a la primera k en cuanto, un mes? :') Gracias
Éste capítulo está dedicado a una amiga; Jackeline♡
Y antes, si desean conocer más de mí, en los comentarios les dejo el link de una entrevista por la editorial Gray Words
Bonita tarde,
Un abrazo *necesita abrazos*
Mariely
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Los chicos se pusieron de pie con gran precaución, Ximena tragó saliva y levantó la mirada sin soltarse del abrazo de Hendrick. Cielo tampoco se soltó de Damián pero ella ocultó su rostro en el hombro de su amigo.
El hombre tenía arrugas al costado de sus ojos que se podían apreciar por el orifico del pasamontañas. Su complexión era grande, alto y gordo.
Pasó su vista por los cinco y se detuvo en Irene, sus ojos se abrieron grandes y la miró de pies a cabeza con la boca levemente entreabierta. No disimuló el apetito sexual que la chica le había provocado con su sola presencia.
Si Ximena se molestó ante esto, Hendrick no pudo contenerse. Sucedió tan deprisa que sólo se alcanzó a percibir al hombre aquél tirado en el suelo con un gran golpe en la cara y a Hendrick sobre él que no paraba de golpearlo.
A partir de ahí, las cosas se complicaron.
Los demás hombres agarraron a los cinco. Él que quitó a Hendrick de encima del que parecía ser el jefe, lo golpeó con el costado de su arma con una fuerza tan brutal que el chico quedó inconsciente en el suelo. Cielo gritó horrorizada pero no pudo acercarse pues otro hombre encapuchado la había sujetado desde atrás.
Irene forcejeaba entre gritos, maldiciones, patadas y puñetazos con otros dos que la trataban de la misma forma. Le habían arrebatado al koala y lo habían arrojado al suelo con fuerza. Irene se molestó de sobremanera y luchaba por zafarse, no tanto por ella si no para recuperar al mamífero.
Por su lado, Damián también luchaba por soltarse del agarre de otros tres que parecían divertirse con la situación pues no hacían uso de sus armas. Cielo no se resistió, sus mejillas estaban empapadas de lágrimas y no dejaba de suplicar que los dejara marchar y no les hicieran daño.
Ximena se mantuvo quieta, no quiso resistirse puesto que sólo gastaría sus fuerzas cuándo las podía ocupar más adelante para poder escapar, y ademas estaba aterrada, todo hay que decirlo. La situación había desatado demasiados malos recuerdos en su cabeza.
Entre la oscuridad, alcanzó a ver con impotencia como Irene no dejaba de lanzar patadas al aire y gritar un sinfín de obscenidades, vio como Cielo lloraba, como Damián luchaba con todas sus fuerzas y como Hendrick estaba inocente en el suelo con la herida de cuando lo atropelló, abierta y soltando sangre.
Pero cuando Ximena regresó la mirada a Irene y vio como las agresiones de los hombres subían de tono, intentó soltarse impulsada por la necesidad de ayudar a su amiga, pero fue inútil. La inmovilizaron con un golpe y la arrojaron dentro una de las camionetas donde no supo más de sus amigos.
El hombre inicial se recuperó del golpe de Hendrick y se colocó frente a Irene. Se acercó con desagrado a la pelirroja y le apretó la cara para obligarla a mirarlo. Ella se negó y seguía sin ceder, aquél hombre le dio una bofetada con furia e Irene quedó atontada por unos segundos.
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Necesito irme
PrzygodoweCon la noche como cómplice, Ximena decide dejar su vieja y dolorosa vida atrás para tomar su carro y perderse entre la autopista. Sin voltear, acelera dichosa; abriendo sus brazos ante lo que esta por vivir. ¿Cómo podría haberse imaginado la cantid...
