18.- ¿Verdad o reto?

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Hola:)

Quiero contarles que me encanta ir descubriendo esta historia poco a poco con ustedes:') Me gusta mucho♡

Este capítulo esta dedicado a una nueva lectora; LaylaChristina♡

Espero que les guste, es tranquilo el capít;)

¡Hoy actualicé mis tres historias! :'D

posdata; imaginen que en la imagen de multimedia es de día :D

♡♡♡♡

Bonita tarde♡

Muchos abrazos  :3

Mariely♡

♥♥♥♡♥♥♥

18.- ¿Verdad o reto?

El agua estaba helada. Ximena nadó a la superficie e inhaló una gran bocanada de aire, sintiendo como el corazón le latía a mil por hora, acaba de saltar de una distancia increíble. Hendrick hizo lo propio pero con una gran sonrisa en el rostro, en su cabeza solo tenía entrada el beso.

Salieron empapados, fue cuando Ximena se preguntó sobre el porqué no empacó su traje de baño. Nunca lo consideró necesario.

Los otros chicos, ya incorporados, se rieron al verlos.

―¡Bien weones! ―gritó Irene.

Ximena se sintió agitada por el brinco, pero ligeramente aliviada por haberlo hecho, aunque el mérito no fuera del todo suyo. No miró a Hendrick ni le preguntó sobre el beso, quiso fingir que nada había ocurrido. Sólo se trataba de un beso y dedujo que Hendrick tampoco lo había tomado en serio.

―Dormimos bastante y ya es tarde, ¿comemos? ―sugirió Ximena.

―Wow es mejor idea que se te pudo haber ocurrido ―la apoyó Damián.

―¡Si! Mi barriguita ruge ―comentó Cielo seguido de un gran bostezo.

Y así lo hicieron. Ximena sacó el pan y algunos ingredientes, Cielo aportó los utensilios, Hendrick prendió una fogata y Damián terminó haciendo equipo con Irene para preparar la comida.

******

―¿Así que sabes cocinar? ―comentó Ximena con la boca llena, a Damián.

―Si, aprendí de la mejor chef.

―Doña Verito obvio ―respondió Cielo con una sonrisa. Hendrick sonrió y continuó comiendo.

Irene regresó a regañadientes luego de tener que hacer sus necesidades en el bosque, como todos los demás. Puso los ojos en blanco y sacó agua del lago para lavarse las manos.

―Hey Irene ―la llamó Ximena―, ¿Y el koala?

―Esa bola de pelos se marchó, cuando desperté ya no había nada —respondió todavía malhumorada. Sin embargo, pronto se acercó a los demás y se unió al banquete.

Cuando todos terminaron de comer, Ximena, Cielo y Hendrick recogieron las cosas para no dejar evidencia a la naturaleza de su presencia. Lavaron todo y empacaron nuevamente las cosas.

Dos horas más tarde, la fogata se había apagado y el frío había regresado.

Ximena todavía no podía creer que con frío todavía hubiera querido brincar al agua. El acontecimiento le rondaba por la cabeza, no creía que Hendrick pudiera estar interesado en ella, ni siquiera consideraba esa posibilidad pero de todas formas lo ocurrido le inquietaba. Y si bien era cierto que Hendrick no le era indiferente, tampoco lo había considerado de esa manera. A nadie para ser sinceros.

Necesito irmeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora