28. Perdida en la niebla

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Holaaaaaaa :D <3

*La golpean*

Sé de mi tardanza, lo tengo tatuado como una daga en lo mas profundo de mi ser...

Podría decirles que mi regreso al cobach me tiene agobiada (que si me tiene) o que había caído en una gran tristeza (que también es verdad) pero mejor, en lugar de parles una explicación, me disculpo con un dos capítulos :3 (que ya conducen al desenlace de la historia)

Hablando de la historia; Este capitulo esta un poco raro xD, tenganle paciencia ñ.ñ El capitulo 29 lo publico en la noche.

¡Feliz domingo!

¡Feliz domingo!

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Mientras se acercaba, observó temerosa el mar nubloso donde comenzaba aquel precipicio. El último paso lo pronunció de forma inconsciente.

El corazón de Ximena se comprimió en su pecho. Un momento pareció expandirse y solo un instante después explotó en trillones de partículas tan pequeñas y filosas que desgarraron su pecho desde dentro.

Era una tormenta desastrosa abriéndose paso de entre sus entrañas, deseó con todas sus fuerzas que cesara. Pero sus suplicas eran inútiles.

No se percató del momento en el que decidió saltar. Simplemente caía, caía con un dolor violento dentro se sí que no la dejaba pensar en otra cosa, ¿de dónde salía aquel sufrimiento? Sin embargo caía despacio, en un suave desliz entre las nubes.

Y entonces, lo vio. Levanto la cara en medio de su decadencia y regresó la mirada a su anterior estancia. Aquel rostro genuino de ojos avellana se alejaba en cámara lenta. Ella se alejaba.

La tormenta en el pecho de Ximena se detuvo. Toda sensación se apagó.

Ella lo sabía. Él nunca volvería.

Ella, nunca volvería. Y aun así, no hizo nada por detenerse, ¿Por qué no hacía nada por regresar? Quizá el alivio de dejar atrás aquella desastrosa tormenta la cegó. En la profundidad de su mente sospechaba que estaba dejando pasa algo importante, a alguien importante, pero la idea se ahogó en la neblina de su entorno.

Entonces cayó.

Y siguió caminando.

El mundo se fue desmoronando a su paso. El suelo se desintegraba bajo las huellas de su marcha. Y atrás de ella, una mujer de peculiares ojos rosas la seguía caminando sobre el rastro de niebla que todavía Ximena desprendía.

Ella no se percató de ser seguida. Veía sin ver. Existía sin existir.

Su entorno estaba vacío hasta que sus pasos la llevaron a una caja metálica. Había una chica apagada dentro. Parecía pequeña e insignificante. Ximena siguió caminando.

Al pasar el nivel de la caja, la oscuridad la absorbió entre el mundo que se desmoronaba.

Ximena vio una escalera en forma de espiral que subía sin aparente fin.

Necesito irmeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora