*****❤*****
Nota.
Hello bonitos y bonitas.
Para los que me siguen les llegó el aviso de la razón de la demora y la fecha aproximada de la nueva actualización. Quienes no me sigan, los invito a hacerlo para estar al tanto. 🍕❤ (Sí, hay pizza)
Solo faltaba un capítulo. Pero decidí anexar la última parte en otro capítulo por dos razones:
1. Darle la debida importancia a la escena final.
2. No hacerlos esperar más.
Disfruten la lectura y no saquen conclusiones aceleradas.
Si tienen alguna pregunta, sobre cualquier cosa, decidme. En verdad, si no queda claro algo en el cap, diganme.
Besos <3
*****❤*****
Previo al alba, Ximena y Hendrick caminaban entre los enormes árboles ásperos. Podía escucharse el suave revoloteo de las primeras aves al despertar, y en la lejanía; una tenue caída de agua.
Mantenían un trote sereno y rítmico, como al son de una melodía.
El rostro de Hendrick recibió los primeros rayos que revelaron el amanecer. Los rasgos de su cara lucían más, comenzando por aquellas contadas pecas y la forma de sus cejas. Algunos mechones del cabello pelirrojo brillaban. Indudablemente era atractivo.
Sin embargo, parecía tan herido. Tan frágil.
Ximena limpió con el torso de su mano una lágrima que sin su aprobación de deslizó por su mejilla. El cambio de Hendrick era bastante triste.
Bajo su caminar, se escuchaba el crujir de las pequeñas ramas aplastadas.
La delicada respiración al unísono dejó de escucharse con claridad cuando llegaron al nacimiento de agua.
Se trataba del inicio de una montaña, de donde entre algunas rocas brotaba agua en mediana cantidad. Ximena se puso en cuclillas y uniendo ambas manos recogió agua. Tan pronto como se puso de pie, la arrojó a la cara del chico.
Hendrick se cubrió con el antebrazo y cerró los ojos, sorprendido.
Una débil sonrisa se escapó entre sus labios. Los ojos de Ximena se iluminaron. No lo había visto sonreír desde hacía ya tantos meses.
Se puso de pie para estar a la misma altura.
Y así como apareció, se esfumó. El rostro de Hendrick se tornó serio y se quedó inmóvil en total silencio.
Después de lo que a Ximena le pareció una eternidad; se acercó a ella con precaución.
Frente a frente, se miraron a los ojos. Se vieron realmente.
ESTÁS LEYENDO
Necesito irme
AventureCon la noche como cómplice, Ximena decide dejar su vieja y dolorosa vida atrás para tomar su carro y perderse entre la autopista. Sin voltear, acelera dichosa; abriendo sus brazos ante lo que esta por vivir. ¿Cómo podría haberse imaginado la cantid...
