CAPITULO 56

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"Bajo luces de neón y ecos traicioneros, danzan las promesas rotas; y mientras el cuerpo se rinde al ritmo, el alma percibe la sombra que acecha entre el deseo y la traición

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"Bajo luces de neón y ecos traicioneros, danzan las promesas rotas; y mientras el cuerpo se rinde al ritmo, el alma percibe la sombra que acecha entre el deseo y la traición."














El set de grabación tenía una energía vibrante. Las luces, las cámaras, los técnicos corriendo de un lado a otro. Todo estaba en su punto para la última jornada de filmación del video. Me encontraba en una esquina, sentada en una silla lo suficientemente cómoda para mi estado, con una botella de agua en una mano y la otra descansando sobre mi vientre abultado. Cada movimiento del bebé me recordaba lo poco que faltaba para conocerlo.

Y ahí estaba él. En el centro del escenario. Michael.

Su presencia lo dominaba todo. Vestía el icónico traje rojo, con ese aire de misterio y seducción que lo envolvía en cada paso. Y su trenza... esa trenza que siempre lograba descolocar mi cordura. Traté de no mirarlo demasiado fijamente, no quería que notara lo que provocaba en mí. Pero, como siempre, él se dio cuenta.

Entre toma y toma, Michael se giraba sutilmente en mi dirección, con una sonrisa cargada de diversión. Una de esas sonrisas que me decían "te pillé".

.- Deberías estar descansando, amor.- murmuró cuando se acercó durante un descanso.

.- Estoy descansando.- respondí con inocencia.

Michael me lanzó una mirada que dejaba en claro que no me creía en lo absoluto. Se inclinó y besó mi frente con ternura antes de sentarse a mi lado, apoyando un brazo en el respaldo de mi silla.

.- Mmm, entonces no te molesta que me quede así...- musitó con un tono bajo y seductor, mientras pasaba un dedo distraídamente por mi brazo.

Mi piel se erizó.

.- Michael...- advertí, intentando mantener la compostura. Él soltó una risita encantadora, satisfecho con su pequeño juego.

.- No puedo evitarlo, nena. Mírate, tan hermosa... y luego me miras así...- Sus labios se curvaron con picardía.-  Me pregunto qué pasaría si...- Rodé los ojos, aunque mi rostro ardía.

.- Concéntrate en tu video, Jackson.

.- Sí, señora Jackson.- bromeó, levantando las manos en rendición antes de regresar al escenario. Lo observé alejarse con una sonrisa. Sabía que esto era su pasión, su mundo. Y aunque estaba agotada, no me perdería verlo brillar por nada.

Pero también sabía que pronto, muy pronto, nuestra vida cambiaría para siempre. Y no podía esperar.




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El set de grabación estaba en su fase final. Michael había terminado la última toma y ahora conversaba con algunos miembros del equipo, para detallas ciertas fallas y correcciones que debían hacer los próximos días en el set,  mientras yo intentaba concentrarme en cualquier otra cosa que no fuera él. Pero era imposible.

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