CAPITULO 58

151 14 28
                                        

" Hay días en que el silencio parece paz, pero es solo la calma engañosa que precede a lo inevitable

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.



" Hay días en que el silencio parece paz, pero es solo la calma engañosa que precede a lo inevitable. Y, mientras tanto, la vida avanza... sin mirar atrás."







Los meses habían transcurrido como un susurro, y Prince crecía rodeado de amor. Janet había estado allí desde el primer día, encantada con su sobrino, hablándole con una ternura que a veces me hacía sonreír. Me enternecía la manera en que su voz se suavizaba al dirigirse a él, como si ya pudiera comprender cada palabra.

.- Y cuando crezcas, te enseñaré tantas cosas...- murmuró Janet, acariciando suavemente su manita.- Cómo sentir la música en el alma, cómo reír hasta que duela el estómago, cómo encontrar belleza en las cosas más simples.

La observé en silencio, con el corazón apretado por la emoción.

.- Le enseñarás todo eso.- respondí con una sonrisa.- pero primero, este pequeño necesita un baño.

Janet soltó una risa leve y se acomodó en el sofá, observándome con ojos llenos de cariño.

.- Deberías descansar un poco, querida. Puedo pedirle a la nana que lo haga por ti.- Negué con suavidad mientras tomaba a mi hijo en brazos.

.- No, Janet. Amo este rol que Dios me ha dado, al igual que Michael. Este es mi hijo... y lo amo con cada latido de mi corazón.

Ella inclinó la cabeza con una sonrisa comprensiva, sabiendo que no había nada que pudiera hacerme cambiar de opinión.

.- Está bien, lo entiendo.- dijo con dulzura.- Pero recuerda cuidarte también, te lo mereces.

Me acerqué a ella y, con un gesto lleno de gratitud, le di un abrazo sincero. Janet correspondió con la misma calidez, como si en ese instante ambas compartiéramos un secreto ancestral, el de la familia, el del amor que trasciende la sangre y el tiempo.

Sostuve la manito de Prince y la guié hacia ella.

.- Dile adiós a la tía, bebé... "Adiós, tía".- susurré, moviendo su pequeña mano en un gesto encantador.

Janet besó sus deditos con ternura antes de despedirse.

.- Adiós, mi pequeño. Adiós, Elisa. Nos vemos pronto.

Mientras la veía marcharse, sentí un profundo agradecimiento por su presencia en nuestras vidas. En ese instante, el mundo parecía más cálido, más seguro... como si, pase lo que pase, siempre estuviéramos envueltos en la inquebrantable luz de la familia.



.



Habían pasado algunas semanas, todo transcurría con calma; mi trabajo seguía siendo exigente pero gratificante, Michael avanzaba con nuevas canciones y proyectos, y Prince crecía con una ternura indescriptible. Cada día aprendía nuevos gestos, su risa llenaba las habitaciones y, cuando lloraba, Michael solo tenía que bailar frente a él para que sus lágrimas se convirtieran en sonrisas. Nos maravillábamos viéndolo descubrir el mundo, sabiendo que estábamos allí para acompañarlo en cada paso.

The PictureDonde viven las historias. Descúbrelo ahora