¿Cómo habría sido su vida si el amor lo hubiera envuelto como un refugio, si alguien lo hubiera amado con la pureza de quien no pide nada a cambio? Desde el instante en que lo vi, supe que mi corazón ya le pertenecía. No hubo dudas, no hubo miedos...
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"Las cartas susurran promesas, pero también ocultan sombras; las pistas guían pero el miedo las distorsiona. Entre el amor y la desconfianza, las malas intenciones se disfrazan de cuidado, y las amenazas en la sombra no siempre alzan la voz, pero dejan su eco en el alma".
Los días sin Michael en casa eran una mezcla de emociones. Lo extrañaba terriblemente, pero al mismo tiempo, la vida seguía avanzando. El embarazo no se detenía por la distancia ni por la gira, y el bebé parecía tener su propio cronograma de actividad, especialmente cuando yo intentaba dormir.
.- ¿Es mi imaginación, o tienes más energía que todos los bailarines de tu papá juntos?.- murmuré, acariciando mi vientre mientras estaba recostada en el sofá.
Sentí un pequeño empujón desde dentro, como si el bebé estuviera de acuerdo conmigo. Solté una risita y suspiré. Era una sensación extraña, estar feliz, pero con un vacío que solo Michael podía llenar. Las visitas de Anastasia y las llamadas de mi mamá me mantenían cuerda... en su mayoría. Pero luego estaba Ryan.
Desde el incidente en la lluvia y la conversación con Michael, las cosas entre nosotros habían cambiado. Era profesional, respetuoso, pero tenía ese aire protector que a veces me hacía rodar los ojos. Como en ese momento, cuando entró a la sala con los brazos cruzados.
.- Se supone que deberías descansar.- dijo con su voz grave.- No estar viendo la televisión hasta la madrugada.
.- Dios, Ryan! .- me llevé una mano al pecho.- ¿Puedes no aparecer así como fantasma?
.- Solo hago mi trabajo.
.- Tu trabajo es que no me secuestren. No que me mandes a dormir.- Él alzó una ceja, pero no discutió más. En su lugar, me alcanzó un vaso de agua y se quedó en la sala, como si estuviera esperando.
.- ¿Qué pasa?.- pregunté con cautela.
.- El doctor dijo que los niveles de estrés pueden afectar al bebé. Si sigues así, llamaremos a Michael.
Bufé.
.-No puedes amenazarme con mi propio esposo.
.-Oh, sí puedo.- dijo con una ligera sonrisa. Antes de que pudiera responder, mi teléfono sonó. Vi el nombre en la pantalla y mi corazón se aceleró.
Michael.
Sonreí sin poder evitarlo y contesté enseguida.
.- Hey, amor!
.-Hola, mi amor!.- Su voz era un bálsamo, aunque sonaba cansado.- Dime, ¿cómo están mis dos angelitos?
.-Tu hijo está practicando para el próximo tour, creo.- Michael soltó una risa baja.
.- Eso es porque es un Jackson. Ya quiere salir al escenario.
.- Sí, claro. Y yo soy su camerino privado.- murmuré, sintiendo otra patadita.