CAPITULO 51

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"La vida empieza muchas veces

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"La vida empieza muchas veces."



Según el filósofo Aristóteles, la vida comienza en un proceso natural que se desarrolla con el tiempo, empezando desde la concepción y siguiendo un ciclo que se especifica científicamente en el crecimiento, el cambio y la adaptación de los seres vivos a su entorno. Para él, la vida es un flujo constante de causas y efectos que determinan la existencia de cada ser.

A lo que a mí respecta, la vida comienza desde el amor, ese latido primordial que une los destinos de dos almas. Es en el amor donde nace el verdadero sentido de la existencia, ese que trasciende lo físico y se convierte en la razón misma de ser. Y es que el amor, como un río que fluye sin cesar, crea la unión perfecta entre dos personas, transformándolas en una sola esencia, un solo ser que se funde en el abrazo eterno de la vida.



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El peso de las palabras del médico aún flotaba en mi mente como un eco distante mientras Michael me ayudaba a incorporarme en la camilla. Su sonrisa seguía intacta, pero sus ojos reflejaban un torbellino de pensamientos. Yo, en cambio, sentía una extraña mezcla de incredulidad y temor.

Michael, ajeno a mis dudas, irradiaba felicidad pura. Sus manos temblaban ligeramente al acariciar mi rostro, como si temiera que todo fuera un sueño del que podría despertar en cualquier momento.

.-No puedo creerlo.-susurré, sintiendo cómo la realidad se asentaba con cada latido de mi corazón.

Michael tomó mis manos con suavidad, entrelazando sus dedos con los míos. Su emoción era casi infantil, una alegría genuina que parecía haber iluminado cada rincón de su ser.

.-Un bebé, Elisa... ¡Nuestro bebé! —dijo con voz entrecortada por la emoción.

Intenté sonreír, pero una sombra de preocupación cruzó mi rostro. Aunque quería compartir su euforia, una parte de mí no podía evitar preguntarse si todo marcharía bien. Después de todo, mis problemas para concebir habían sido una barrera que jamás pensé que podríamos superar.

Michael notó la vacilación en mis ojos y frunció el ceño con suavidad.

.- ¿Qué sucede, amor?.- preguntó, inclinándose para rozar su frente con la mía. Cerré los ojos, disfrutando del contacto, buscando en su calor un refugio para mis dudas.

.-Es solo que... no sé qué hacer. No sé cómo sentirme. Es lo que siempre soñamos, pero... ¿y si algo sale mal?.- confesé en un susurro. Michael me tomó del rostro con ambas manos y me obligó a mirarlo.

.- Nada va a salir mal.- afirmó con una seguridad que casi me hizo creerlo.- Esto es un milagro, Elisa. Es nuestro milagro. No voy a permitir que tengas miedo, porque estaremos juntos en esto, pase lo que pase.

Respiré hondo y asentí, aunque el nudo en mi estómago no desapareció del todo.


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