Capitulo 63

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"Sin prisa en el reloj pero con el alma desbordada de amor por ti"

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"Sin prisa en el reloj pero con el alma desbordada de amor por ti"




Haber tenido conocimiento de que los días de ausencia al lado de Michael también le habían hecho efecto a tal punto de escribirme cartas no me había hecho dormir más de 5 horas, al menos, eran más de las que había podido conciliar los últimos días, la mañana se sentía diferente, con menos peso, mas ligera, pero con incertidumbre, con preguntas y tanta confusión que no me dejaba hacer las rutinas básicas en paz.

Me metí a la ducha y deje que el agua tibia relajara mis músculos, esta mañana el bebe se movía un poco más de lo habitual a esa hora pero no me molestaba, cada que sentía un movimiento mi corazón se aceleraba y me recordaba que estaba creciendo sano y que el tiempo iba pasando sin preguntar, pero estaba creciendo sin la voz de Michael, sin su cercanía, y eso también era un dolor constante que sentía desde hace días que estoy en casa de mis padres.

Me pregunte en todo este tiempo, ¿qué sería? Con Prince, nunca tuve esa intriga del sexo del bebe, pero esta vez, fue una curiosidad flash que se genero en mi pecho, ¿sería otro niño? ¿O una niña?, una sonrisa se me dibujaba leve en mi rostro al recordar como Michael alucinaba con que Prince fuera niña, no fue una decepción cuando supimos que era pero, esa intensidad de querer una niña nunca se le fue, y sabia que ahora no era una excepción.

Prince seguía dormido una vez que salí de la ducha, lo observe, ni siquiera se había movido de la posición que lo había dejado antes de ducharme, tenía ese gesto sereno que solo los niños tienen, como si el mundo fuera un lugar seguro, como si todo... todo pudiera arreglarse con un beso.

Las cartas seguían allí, sobre mi escritorio, apiladas como un corazón abierto que no sabía cerrarse... no las había vuelto a tocar, solo las miraba. Había algo doloroso en leer tantas verdades escritas a destiempo. Me vestí con calma, escogí esta vez tonos neutros, algo que no gritara demasiado, que no dijera nada, era extraño vestirse en función del alma, pero así lo sentía, si algo en mi estaba en ruinas, lo último que quería era aparentar lo contrario.

Bajé las escaleras despacio. El café ya estaba hecho. El olor a pan tostado llenaba la casa. Mamá y papá estaban en la cocina, hablando en voz baja. Me vieron entrar y se detuvieron.

.-Buenos días.- murmuré.

.- Buenos días, hija.- respondió papá, observándome con esos ojos que siempre sabían más de lo que decían.

Me senté a la mesa en silencio, tomé la taza entre las manos para absorber un poco del calor. Tal vez eso era lo único que me mantenía unida en ese momento, las pequeñas cosas que seguían su curso sin romperse.

Papá volvió a tomar asiento frente a mí, mamá nos dejó solos con disimulo, y al cabo de unos minutos, él habló.

.-Tu madre me dijo que recibiste algo ayer.- Asentí, sin mirarlo.

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