Capítulo 50

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«La ausencia disminuye las pequeñas pasiones y aumenta las grandes, lo mismo que el viento apaga las velas y aviva las hogueras.»

― François de La Rochefoucauld

POV Betty

No pensé en ese detalle cuando enumeré los problemas que vamos a enfrentar en esta relación.

Es decir, sabía que su familia se opondría, pero jamás pensé quedar en la mitad de la división entre los hermanos Mendoza y sus padres.

Hoy tuvimos una tarde tan extraña que los instantes y recuerdos son realmente vívidos en mi cabeza, mientras trato de dormir, sola en mi nueva cama, arropada hasta la barbilla para espantar el frio.

Él quería quedarse conmigo, pero su hermana lo necesitaba mucho más, no podía dejarla sola en el apartamento, hoy era su turno de ser quien cuidara de ella.

En la tarde trabajamos al menos una hora con Nicolás, fue muy productivo porque tanto él como Armando tenían muy adelantado el trabajo de análisis que les correspondía a cada uno.

Y Nicolás ha hecho un trabajo excelente organizando el detalle de los aspectos económicos en cada franquicia ya firmada, posible y a futuro.

Las propuestas de Armando en cuanto a los aspectos técnicos que podemos mejorar de producción, empaque y distribución, no solo a nivel internacional sino dentro de los mismos puntos de venta que tenemos en Colombia, son tan desmenuzadas y estudiadas que sin duda alguna darán grandes aumentos a nuestras ganancias después de aplicarlas.

Estuvimos reunidos hasta que llegó Camila a la empresa y se armó un gran revuelo en los corredores porque para algunos empleados que nunca la habían visto, la hija mayor de los Mendoza era poco menos que un mito.

Camila entró a mi oficina y se la presenté a Nicolás, quien la saludó con su acostumbrada efusividad, feliz de conocer por fin a la otra accionista de Ecomoda.

Cruzaron un par de comentarios y mi amigo le habló sobre el gran esfuerzo que hacen todos en Ecomoda para mantener la empresa como líder en el sector y sobre lo bueno que es ver a otro Mendoza por la empresa.

Camila se veía incómoda, así que yo finalicé la reunión y Nicolás entendió la señal, se despidió al instante y salió para realizar unas llamadas importantes en su oficina.

Lo último que me esperé fue que en el instante en que la puerta de presidencia se cerrara, Camila se arrojaría a llorar a los brazos de su hermano.

-¿Qué sucede Cami? - le dijo Armando recibiéndola en su abrazo protector -¿Qué te pasó?

-¡Ay Armando, me dijo cosas horribles! ¡Mamá me llamó para gritarme al teléfono justo cuando me bajé del taxi aquí a la vuelta de la esquina! -exclamó la pobre mujer mientras trataba infructuosamente de contener el llanto.

-¿Cómo así que te gritó? ¿Pero qué es lo que le pasa a mi madre ahora?

-Está enojada, demasiado enojada Armando -le dijo haciendo una pausa para respirar profundo, tratando de calmarse -está furiosa porque tú quieres vivir bajo tus normas, ella no es capaz de tomar esto de forma madura y entender que no quieres casarte con Marcela, yo le dije que tu debías ser quien decidiera y eso la hizo estallar.

-Tu no tienes nada de culpa en esto Cami, nada tienes que ver en mis decisiones, mamá no puede desquitarse contigo.

Armando abrazó con cariño a su hermana que estaba un poco más controlada y fue calmando su llanto.

Yo no puedo evitar sentirme como la única culpable de todo lo que les está sucediendo a ellos dos con sus padres, de haber sido quien causara que, al fin de cuentas, se cancelara la famosa boda.

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⏰ Última actualización: Jun 26, 2025 ⏰

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