Regreso a casa

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Me sentía fatal.

Michael condujo dos horas hasta llegar a la mansión de mis padres dando vueltas y revisando que no nos estuvieran siguiendo. Otros dos carros nos protegían, uno al frente y otro atrás. Ésto era una clara amenaza. Ya no solo podía mantener esto entre mis hermanos y yo. Fue avisado a mis padres. Una clara amenaza "Queremos a tu hija".

Mi casa, la había comprado con mis ahorros cerca de la institución después de lo del departamento. ¿Me sentía más cómoda en casa? sí, estaría a salvo, pero no quería volver, no, aún no al menos. Si me quedaba sería dada en matrimonio a algún hijo de nuestros aliados. No quiero eso. No ahora que Kyl se a vuelto parte de mi vida como nunca lo imaginé.

Me había mandado mensajes:

"Hoy cumplió años Zao, lamento no haber ido a recogerte, padre quiso que fuéramos a un desayuno y después a cenar"

"¿Esta todo bien?"

"¡Mierda Kyra, dime qué estás bien acabo de ver las noticias!"

"Maldita sea juró que quemaré yo mismo a los responsables por favor dime ¿dónde estás?

"Kyra, no se porque no me contestas pero por favor, necesito saber que estás bien."

Contesté sin ánimos.

"Estoy bien, te llamo mañana, me quedaré con mi hermano".

Después de eso no revise sus mensajes ni una vez. En el fondo algo no me permitía confiar plenamente en él después de esto. Me sentía mal por ello pero ¿como culparme? desde que llegué no hicieron más que tratar de amenazarme sus amigos. Que si ésto fue orquestado por ello y no por las personas que pensábamos.

Basta Arabella eso no es cierto.

La gran mansión estaba como la deje, unos enormes jardínes me daban la bienvenida, su gran piscina en el centro con hermosos arbustos en formas hermosas. Sombrillas con mesas de descanso, las áreas de recreación, tenis, áreas de descanso, areas de entrenamiento y las instalaciones en la parte de atrás. Era inmenso y algo abrumador. Recuerdo cuando me perdía cuando era niña.

Cuando llegue a la puerta, Darko llegó hasta mí con el veterinario , salí a rastras del auto rápidamente para alcanzarlo. Lo tomo de lado contrario a su ojo lastimado y le doy una caricia en sus orejas como solía gustarle. No respondió.

-Estamos en casa Darko. Por favor deja que te sigan revisando, estaras bien, deja que el veterinario se ocupe de ti.

Le doy un beso en la cabeza y dejo que el veterinario lo lleve al área de enfermería.

Michael y los demás guardias se quedaron a mi espalda a la espera de que entrara a casa. Tomé una respiración profunda y me arme de valor para lo siguiente.

-¡Ahí está!- mi padre y mi madre salieron casi corriendo desde la gran sala principal hasta mí.

Mi padre me tomo por los hombros llevandome hasta su pecho. Era un hombre alto, con un cuerpo bien trabajado que lograba intimidar a los demás. Su mirada era siempre amenazadora, hoy sus ojos destellan preocupación pura. Mamá era la mujer más peligrosamente hermosa que haya visto. Era elegante pero siempre con esa aura de superioridad y poder que pocas mujeres en nuestro mundo lograban tener. La mayoría se les veía como damas de la mafia, no se dedicaban a pelear o demás. Eran pocas las que se unían a la jauría en los Drach y aquella que lo hiciera merecía respeto. Mamá era la primera al mando después de mi abuelo, el sensei y prácticamente el capo de los Drach.

Mi mamá me envolvió en un abrazo como si fuera una niña pequeña. Estaba preocupada, sus manos temblaban en mis hombros, ella nunca, nunca tiembla.

-Cariño no sabes cuánto me alegra que estés bien- me miró con los ojos vidriosos.

ATENA (Borrador) Todo por el poder (1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora