Me levanté temprano, me sentía ansiosa por hablar con Tom, quizá no tiene muchísimo tiempo que lo conozco, pero fue mi escape en una época infumable y mi alma necesita hablarle, quizá no contarle todo lo que está pasando o, estaba pasando antes de caer en coma; como que voy a ir a Italia con mi familia (que mucho no me quiere) solo para obtener información respecto a la muerte de mi mejor amigo; pero algo podré contarle.
Gustabo no se notaba muy contento ante mi actitud, creyó que iría a trabajar y ya estaba empezando a regañarme, pero cuando le dije que planeaba darle a Tom un tour por la bella ciudad de los Santos su semblante cambio por completo, intentó convencerme de quedarme en casa con él (otra vez) pero cuando entendió que no cedería, se fue al trabajo molesto.
O eso creo yo, porque su despedida fue un forzado beso en la mejilla y tres palabras: “Se hace tarde”.
Así que si, yo pienso que se fue molesto.
Pero vamos, Tom no estaría mucho tiempo en la ciudad, su obsesión por esa detective se lo impedía tanto como Lucifer se impedía no odiar a Dios.
Me concentré en mi y Tom para ese día, no es que no me importe lo que sienta Gustabo, pero, por favor, amo a ese hombre más de lo que me gustaría admitir, y si cree que lo dejaría o engañaría con el promiscuo de Tom está pero si muy zafadita su cabeza.
...
Cuando salí de mi casa apenas daban las 10:00 am, había preparado inconscientemente un itinerario para pasar el día con él.
No muy producido ni nada, le enseñaría un poco la ciudad y quizá más tarde le muestre como es el cuerpo policial aquí en los Santos.
Me subí al coche y conduje hacia mi departamento, un poco más cerca de la cuidad, donde se supone que se quedaría Tom.
Entré y explore un poco con mi mirada, luego caminé hasta la habitación principal para encontrarlo poniéndose un par de tenis.
Mis ojos juzgaron su vestimenta sin siquiera basilar.
-Oye, ¿Por qué me miras con cara de asco?- Entonó entre ofendido y asustado.
-¿Y lo preguntas?- Señalé su ropa y concluí mi frase. -¿Que es eso que llevas puesto?
Noté que su ceja se alzaba un poco.
-Pues un pants a conjunto ¿Qué tiene?
-Tu nunca te vistes así.- Señalé.
-Claro que si, sólo que tú no me has visto.
-Pues ahora veo, y te ves horrible- Mi cara formó una mueca entre asco y gracia y dí unos pasos en reversa. -En fin, ¿Nos vamos?
-Claro- se levantó y se dió una mirada al espejo -Me veo genial.- susurró para si mismo pero aún lo alcancé a escuchar.
Tomó su móvil y su cartera y salimos de regreso al auto.
-Por cierto, podrías haberme dicho de hoy cuando estaba en tu casa y no bombardearme con mensajes a las cuatro de la mañana ¿No?
-No.
Fue todo lo que respondí y subí tras el volante esperando a que él subiera.
-Joder. Bueno, ¿Cuál es el plan?- preguntó mientras se abrochaba el cinturón.
-Primero vamos a desayunar, el lugar al que te voy a llevar es increíble.
Conduje no por mucho tiempo, el restaurante se encontraba a unos cinco minutos en coche, en la entrada se veían unas grandes letras con led's alrededor que formaban “Tía Rosa”.
-Su especialidad es el pan, pero hay una infinidad de platillos para desayunar.- Le expliqué mientras entrábamos.
El servicio fue excelente, como siempre que voy allí.
ESTÁS LEYENDO
Promesa.
Fanfiction𝙽𝚊𝚍𝚊 𝚎𝚜 𝚕𝚘 𝚚𝚞𝚎 𝚙𝚊𝚛𝚎𝚌𝚎. ----- 𝙴𝚜 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚜𝚒 𝚝𝚘𝚍𝚘 𝚎𝚜𝚝𝚘 𝚏𝚞𝚎𝚛𝚊 𝚞𝚗 𝚖𝚊𝚕 𝚜𝚞𝚎ñ𝚘, 𝚞𝚗𝚘 𝚍𝚎𝚕 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚙𝚞𝚎𝚍𝚘 𝚍𝚎𝚜𝚙𝚎𝚛𝚝𝚊𝚛. ----- ¿𝙼𝚎 𝚊𝚖𝚊𝚜 𝚝𝚊𝚗𝚝𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚢𝚘 𝚊 𝚝𝚒? ----- 𝙶𝚛𝚊𝚌𝚒𝚊𝚜...
