Admiré la comisaría desde el otro lado de la calle, en mi sueño se tornaba oscura y sombría, como todo gris.
Ahora la miraba con los rayos del sol en su punto más alto, iluminaban la comisaría como si fuera lo más sagrado de esta ciudad.
No sabía que extrañaba tanto este lugar. Hasta ahora.
Caminé junto a Tom hasta la entrada principal y me detuve justo frente a los grandes cristales que fungían como puerta.
No es que tuviera recuerdos muy gratos, aunque fueran un sueño, eran horribles y excesivamente vívidos.
"Gustabo y ella.
Estaban abrazados, se hablaban en un tono cursi, me provocaron nauseas.
Sentí mi cuerpo helarse y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo cuando los vi besarse y luego escuchar a Gustabo decirle lo mucho que la amaba.
Todo se volvió aún más borroso y no pude contener el vómito".
Si, recuerdos poco agradables.
-Creo que no te conté.- Le dije a Tom sin mirarlo.
-¿Qué cosa?
-Cuando estuve en coma, mi mente no estaba en blanco y tuve experiencias realmente horrorosas. Algunas aquí...
Guardó silencio un momento y después tomó mi mano.
-Estarás bien, tu lo dijiste, cuando estuviste en coma, o sea que realmente no pasó. Solo concéntrate en eso y entremos.
Asentí sin muchas ganas y entré junto a Tom.
El olor, aunque no muy agradable, me dio un confort irreconocible, la recepción estaba vacía, ni civiles ni agentes.
Pasé por detrás de la recepción, miré el sistema y pasé la tarjeta que tenía antes de irme a los Ángeles, afortunadamente la tarjeta fue admitida y oficialmente entre de servicio.
Después de mucho tiempo...
Tomé el equipo más necesario, la radio, la pistola, el taser y la porra. Con Tom siguiéndome los pasos, subí con camino a la sala de griffin mientras le daba un pequeño recorrido a mi acompañante.
Dado que no había nadie en ninguna parte de la comisaría, deduje que estarían en una reunión, me detuve justo frente a la puerta de la sala para observar desde la pequeña ventanilla a los agentes que llenaban la sala.
-¿No vas a entrar?- Preguntó Tom mientras se asomaba del mismo modo que yo.
-No, siempre me han aburrido esas reuniones, no sé cuánto vayan a tardar- Tom resopló mientras miraba alrededor. -Pero se a donde voy a llevarte.
Caminamos un poco más, hasta llegar a la oficina de Conway, todo seguía exactamente igual, ni su barco embotellado ni nada estaba fuera de lugar.
Me senté en la silla de cuero detrás de su escritorio y revisé entre sus archivos para ponerme al día, mientras la reunión acababa y Tom me contaba sus historias con la Detective Chloe.
•••
Entre sus archivos no había mucho, lo típico del día a día, aún no sabían quién era el Calavera y aunque sospechaban muy fuertemente de los mecánicos, no tenían las pruebas suficientes para arrestarlos.
Así que, en resumen, estaban igual que cuando caí en coma.
La puerta de la oficina se abrió y algunas voces MUY conocidas se hicieron más nítidas.
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Promesa.
Fanfiction𝙽𝚊𝚍𝚊 𝚎𝚜 𝚕𝚘 𝚚𝚞𝚎 𝚙𝚊𝚛𝚎𝚌𝚎. ----- 𝙴𝚜 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚜𝚒 𝚝𝚘𝚍𝚘 𝚎𝚜𝚝𝚘 𝚏𝚞𝚎𝚛𝚊 𝚞𝚗 𝚖𝚊𝚕 𝚜𝚞𝚎ñ𝚘, 𝚞𝚗𝚘 𝚍𝚎𝚕 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚙𝚞𝚎𝚍𝚘 𝚍𝚎𝚜𝚙𝚎𝚛𝚝𝚊𝚛. ----- ¿𝙼𝚎 𝚊𝚖𝚊𝚜 𝚝𝚊𝚗𝚝𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚢𝚘 𝚊 𝚝𝚒? ----- 𝙶𝚛𝚊𝚌𝚒𝚊𝚜...
