Capitulo 33: Cadenas de obsesión

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Entré en la mansión, el eco del portazo aún resonando en el silencio opulento. Mi pómulo izquierdo ardía, un recordatorio tangible de la furia de Jimin. En el salón, Taehyung estaba absorto, puliendo sus malditas armas de plata con una concentración casi religiosa.

Cuando me vio, con mi flamante "decoración" facial, levantó una ceja con esa suficiencia que tanto me exasperaba y a la vez... bueno, daba igual.

-Vaya, vaya... ¿Qué tenemos aquí? ¿Una pequeña sesión de caricias salvajes de camino a casa? - Soltó con su tono sarcástico habitual -. ¿Obra de tu "tigre"? Parece que a tu felino le gusta dejar marcas.

Un calor extraño me invadió el pecho. "Mi tigre". La forma en que lo decía... No pude evitar sonreír como un idiota. Me dejé caer en el sofá de terciopelo, suspirando con una satisfacción casi absurda.

Taehyung me miró con el entrecejo fruncido, dejando a un lado su paño de pulir.

- Jungkook, por el amor de Dios. Pareces un completo imbécil. - Negó con la cabeza, divertido y exasperado a partes iguales -. En serio, pareces un jodido idiota enamorado, suspirando como un colegial por... ¿un puñetazo? Estás fatal.

Una sonrisa lasciva se deslizó por mis labios al escuchar la exasperación de Taehyung.

- No lo entenderías, Hyung. -Suspiré, recordando la rabia incandescente en los ojos de Jimin justo antes de que su puño impactara contra mi piel -. Cada golpe... cada insulto... es como una descarga eléctrica. Me enciende de una forma que no puedo explicar.

Mis ojos se nublaron ligeramente al evocar su imagen, su fiereza indomable.

- Quiero que me desafíe, que me odie con esa pasión ardiente. Quiero que me doblegue con su carácter, que me someta a su voluntad... y luego... luego quiero que se arrastre a mis pies, gimiendo mi nombre con la misma intensidad con la que me maldice. - Mi voz se había vuelto un susurro ronco, casi un gemido -. Quiero que me trate como a un dios cruel al que ama y teme a partes iguales. Quiero esa dualidad retorcida... esa morbosa poesía de sumisión y dominio.

Taehyung hizo una mueca de absoluto asco, apartando la mirada como si hubiera presenciado algo repulsivo.

- Estás enfermo, Jungkook. En serio, necesitas ayuda. - Su tono era una mezcla de preocupación genuina y repulsión -. Deja de idealizar esa dinámica tóxica y esa obsesión enfermiza. En lugar de andar suspirando como un cretino enamorado por cada golpe que te da, quizás deberías concentrarte en lo que realmente importa. - Su sarcasmo regresó con fuerza -. ¿Recuerdas? ¿Esos pequeños "asuntos" que tenemos pendientes? Sí, esas cosas que son un poquito más importantes que tu retorcido juego de tira y afloja con tu "tigre".

Taehyung suspiró, dejando a un lado el paño y apoyándose en la mesa, su expresión seria contrastando con mi ensoñación morbosa.

- Mañana se cumplen tres días, Jungkook. - Su voz grave me trajo de vuelta a la realidad, como un balde de agua fría -. Tenemos que ir al almacén. Lia debería estar... colaborando para entonces. - Hizo una pausa, su mirada sombría.

- Pero no te hagas ilusiones. Esa gente es leal hasta la médula. Muchos prefieren morir antes que soltar una sola palabra que pueda comprometer al Ruso. No te garantizo que vaya a hablar, por mucho que... la persuadan.

Mi sonrisa desapareció, reemplazada por una determinación fría como el acero.

- Tiene dos opciones, Taehyung. -Mi tono no admitía réplica -. Hablar... o morir. Y si esa perra se niega a cooperar por las buenas... -Mis nudillos se pusieron blancos al apretar el brazo del sofá -. La torturaremos hasta que suelte hasta el último detalle. No me importa cuánto sangre o cuánto grite. Necesito esa información. Necesito al Ruso.

𝐊𝐧𝐨𝐰𝐢𝐧𝐠 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐢𝐧 𝐚 𝐫𝐞𝐯𝐞𝐧𝐠𝐞Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora