Capitulo 28: Desayuno con diamantes y demonios

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Desperté cuando el sol ya castigaba las ventanas de la habitación. Me removí entre las sábanas, buscando por instinto el calor de la noche anterior, pero solo encontré el vacío. Abrí los ojos de golpe y comprobé que Jungkook no estaba en la cama ni en la habitación.

​¿A qué hora se había escabullido? Era impropio de él irse así, sin soltar una provocación o hacer algo estúpidamente irritante para despertarme. Me levanté con un humor de perros, tomé una ducha rápida y me vestí con ropa limpia. Tras asegurar mi arma en la funda, bajé al restaurante del hotel con un único objetivo: cafeína.

​Allí estaban. Jungkook y su equipo ocupaban una mesa central, desayunando con una calma que me resultaba insultante; cualquiera diría que eran empresarios y no una jauría de lobos acostumbrados a destripar gente. Al verme entrar, Jungkook cruzó las piernas con esa elegancia criminal suya, me guiñó un ojo y me lanzó un beso al aire.

​Revoleé los ojos y caminé hacia el extremo opuesto, donde Yoongi, Vincenzo y mi equipo ya estaban instalados.

​- Buenos días, Jimin. ¿Lograste descansar algo? - preguntó Vincenzo con una sonrisa socarrona.

- Lo suficiente, aunque siento que un camión me pasó por encima. ¿Ustedes?

- De maravilla - rio Vincenzo -. Aunque si Yoongi hubiera aceptado dormir conmigo, el descanso habría sido... legendario.

​- ¡Quieres cerrar la maldita boca! -saltó Yoongi, apretando los cubiertos con fuerza -. Van a creer que lo dices en serio.

- Lo digo totalmente en serio, gatito. Habrías dormido como un bebé sobre mi pecho.

- Ni en tus sueños más húmedos pasará eso, así que guárdate tus fantasías y cállate.

- Soñar es gratis, y verte enojado es un bonus - insistió Vincenzo, disfrutando cada segundo.

- ¿En serio no vas a parar? ​Yoongi le lanzó un trozo de pan que Vincenzo esquivó con la destreza de un boxeador mientras seguía burlándose.

​- Ustedes dos son un caso de estudio psiquiátrico - dije, dándole un mordisco a un croissant.

​- El lindo gatito no lo admite, pero se muere por mis huesos - continuó Vincenzo.

- Créeme, de todos los hombres del mundo, tú serías mi última opción -sentenció Yoongi, levantándose de la silla con el rostro encendido de rabia-. Es más, si el mundo se extinguiera y solo quedaras tú y un simio, elegiría al simio.

- Vaya... te gustan los gorilas grandes, ¿eh? Tomaré nota de tus gustos exóticos.

​Yongui no aguantó más el troleo. Le arrojó la servilleta a la cara a Vincenzo y salió del restaurante echando chispas. Todos estallamos en risas mientras Vincenzo lo veía irse, negando con la cabeza.

​- Qué amargado. Le encanta jugar a ser el rudo, pero no aguanta ni un round - comentó Vincenzo volviendo a su café.

- Ya lo conoces, se le pasará cuando huela sangre de nuevo.

- Eso espero. Y hablando de juegos...
​Vincenzo carraspeó y sus ojos se clavaron en algo detrás de mí. Antes de que pudiera girarme, sentí ese perfume a sándalo y pólvora. Un soplido cálido recorrió mi oído y me hizo saltar en la silla por la sorpresa.

​- ¿Quieres parar de hacer eso antes de que te pegue un tiro? - le espeté a Jungkook.

- Buenos días para ti también, Tigre. ¿Dormiste bien?

- ¿Qué quieres, Jeon?

- A ti... - susurró tan cerca que sus labios rozaron mi lóbulo.

​Vincenzo se atragantó con el café, tosiendo para disimular la sorpresa. Jungkook, sin pedir permiso, arrastró una silla y se sentó pegado a mí, cruzando las piernas con suficiencia.

𝐊𝐧𝐨𝐰𝐢𝐧𝐠 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐢𝐧 𝐚 𝐫𝐞𝐯𝐞𝐧𝐠𝐞Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora