Habían pasado exactamente tres días desde el interrogatorio de Lía. Tres días en los que mi oficina parecía haber sido invadida por una floristería y una bombonería de lujo. Jungkook no tenía frenos; si no venía él mismo a interrumpir mis llamadas, enviaba a sus matones a dejar ramos ridículamente grandes sobre mi escritorio.
- ¿Vas a largarte ya o tengo que llamar a seguridad? - le solté sin despegar la vista de los informes.
- Pero si acabo de llegar, Tigre. ¿Así recibes a quien te trae el postre? -respondió con esa voz cargada de una confianza exasperante.
- Lárgate y llévate tus porquerías contigo. No quiero ver ni un chocolate más.
- Vaya, no valoras nada de lo que hago por ti... Eres un hombre cruel, Park Jimin - dijo, sentándose con total desparpajo sobre mi escritorio, aplastando mis documentos.
- Bájate. Estoy trabajando y me estás estorbando la vista.
Jungkook obedeció, pero solo para rodear el mueble y sentarse justo frente a mí, obstruyendo por completo mi ángulo hacia la computadora. Se inclinó, apoyando los codos en la madera.
- ¿Mejor así?
- Jungkook, te lo juro... si no te largas ahora mismo, te voy a meter una bala en la cabeza.
- ¿En cuál? - preguntó con una sonrisa lasciva que me revolvió el pulso -. Porque si es en la de arriba, te perderías de mi encantadora compañía. Y si es en la otra... bueno, tú también saldrías perjudicado, porque no tendrías con qué divertirte por las noches.
- ¡Ya! ¡Maldición! - exclamé, golpeando la mesa -. Llevas días enviándome flores y dulces como si fueras un adolescente hormonal. Todos en la oficina me miran como si fuera un bicho raro. ¿No te cansas?
- Cuando se trata de ti, nunca.
- ¡Para ya! - siseé -. Eres un maldito gánster de alto perfil. ¿Qué diablos crees que pensarán de mí si nos vinculan?
- Nada malo, por supuesto. Nadie aquí sabe quién soy en realidad. Para ellos, solo soy tu novio increíblemente sexy que está loco por ti. Y no se equivocan en lo de sexy. Y los demás? Pues saben que soy quien les da de comer.
- No eres mi novio, idiota. Deja de enviarme basura.
- Si me dejaras, sería incluso tu Batman y te rescataría de este aburrimiento todas las noches.
Me levanté de la silla giratoria, furioso, pero Jungkook fue más rápido. Me empujó por el pecho, obligándome a caer sentado de nuevo. Antes de que pudiera reaccionar, me atrapó la muñeca y se arrodilló frente a mí, en el hueco del escritorio.
- Suéltame, eres un imbécil.
Con una agilidad que me dejó mudo, se quitó su cinturón de cuero y, en un movimiento experto, me ató una mano al reposabrazos de la silla. La otra la mantenía apresada con su propia mano, apretando lo justo para que no pudiera escapar.
- ¿Qué haces? ¡Suéltame ahora mismo!
- Necesitas relajarte, Tigre. Has estado demasiado tenso estos días. Necesitas que te mimen un poco... -susurró, bajando la cremallera de mis pantalones con un clic metálico que sonó como un disparo en el silencio de la oficina.
Di un brinco cuando sentí su mano rodearme por encima de la ropa interior.
- Te haré ver estrellas en esta silla, Park Jimin.
Bajó mi ropa interior y empezó a acariciarme con una lentitud tortuosa. Sus dedos se movían con una precisión que conocía bien mis puntos débiles. Dejó caer algo de saliva en su palma y la deslizó sobre mi miembro.
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𝐊𝐧𝐨𝐰𝐢𝐧𝐠 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐢𝐧 𝐚 𝐫𝐞𝐯𝐞𝐧𝐠𝐞
FanfictionEl agente del FBI, Park Jimin, persigue a los criminales con implacable determinación, convencido de que deben enfrentar justicia. Pero bajo su fachada de rectitud se esconde un secreto devastador. Su linaje pertenece a una de las familias más peli...
