Jimin debe de estar odiándome con cada fibra de su ser en estos momentos. Y siendo honestos, tiene toda la razón. Desaparecer durante años, fingir un entierro y resurgir de las cenizas con una identidad manchada de sangre no es algo que se perdone con una caja de bombones.
Entiendo su furia, pero no su dolor; a mí no me mintieron durante una década. Si los papeles se invirtieran, yo probablemente ya habría quemado la ciudad entera con él adentro. Tengo dos caminos frente a mí: el primero, que el destino se apiade y Jimin recupere al chico que amó bajo una nueva luz. El segundo, que me reciba con un balazo en la sien y me mande de "vacaciones" permanentes.
Cualquiera con cerebro apostaría por la segunda opción, pero mi padre no crió a un cobarde. Tomaré el riesgo. No pienso irme de este mundo sin su perdón, aunque tenga que arrastrarme por el fango para conseguirlo.
Mientras tanto, debo mover mis fichas. El Ruso sigue escondido como la rata que es, pero mis hombres están olfateando su rastro. Taehyun, mi mano derecha y el hacker más brillante (y desquiciado) que conozco, entró en mi oficina rompiendo el silencio con una carpeta que golpeó mi escritorio.
— Todo resultó. Tengo la ubicación del cargamento de los estadounidenses. Trato de armas y exportación de menores — anunció Taehyun con esa calma que precede a la tormenta.
— Perfecto — respondí, abriendo la carpeta —. Ya sabes qué hacer. Si no cooperan, mátalos a todos. Pero, Taehyun... no olvides traerme a un par con vida. Necesito algo de "entretenimiento" para liberar tensiones.
— Hecho. Daré la orden para que traigan a tus nuevas mascotas.
Taehyun guardó su teléfono tras autorizar la masacre, pero no se movió. Se quedó allí, observándome con una chispa de malicia en los ojos.
— ¿Algo más, Taehyun? — pregunté, arqueando una ceja.
— ¿Qué? ¿Ya no puedo venir a tomarme un café con mi querido jefe?
— Sé perfectamente que no viniste solo por el café. Habla.
— Vaya, qué perspicaz... — Taehyun se inclinó sobre mi escritorio —. Tengo algo que podría interesarte, pero no te va a salir gratis. Es sobre Jimin. Sentí un pinchazo de adrenalina.
— ¿Qué quieres? ¿Dinero? ¿Poder? ¿Autos? Pide lo que sea.
— No estoy tan desesperado, Jungkook. El dinero me sobra —sonrió con suficiencia —. Quiero tu arma de plata. Me quedé helado.
— ¿Es un chiste? Sabes que esa pieza es mi favorita, joder. Pide que fundan una para ti, pero esa no.
— Esa pistola tiene un aura de suerte que no se compra — insistió él —. ¿Tenemos trato o me llevo la información a la tumba?
Con un suspiro de frustración, saqué la Beretta de plata bañada en cromo de mi gaveta y la puse sobre la mesa. El metal brilló bajo la lámpara.
— Habla de una vez. ¿Qué averiguaste?
— Park Seokjin — soltó Taehyun. El nombre resonó como un disparo —. ¿Te suena?
— Por supuesto. Es el hermano mayor de Jimin. Murió el mismo día que su padre. Recibió disparos en la cabeza y el pecho en la primaria... mi madre me lo contó mil veces.
— Mentira — Taehyun soltó una risita seca —. Aparentemente, ese chico es un experto en el arte de fingir muertes, igual que tú. Está vivo.
El aire pareció abandonar la habitación.
— ¿Qué? Eso es imposible. Nadie sobrevive a eso.
— Bueno, las cámaras de seguridad de París dicen lo contrario. Logré rescatar una grabación de hace siete años, del 12 de agosto de 2016. Se ve a un hombre con sus rasgos bajar de un auto en una zona exclusiva.
— Asegúrate de lo que dices, Taehyun. Si Seokjin está vivo y esto llega a oídos equivocados, irán por él para terminar el trabajo.
— Lo sé. Pero piénsalo: si sobrevivió a esos disparos, hay dos opciones. O está manejando el imperio Park desde las sombras de Europa como un genio invisible... o el trauma le causó una amnesia tan profunda que no sabe ni quién es, y por eso nunca volvió por Jimin.
— Si perdió la memoria, alguien tuvo que cuidarlo — reflexioné en voz alta—. Jimin era demasiado pequeño entonces. Alguien mayor lo ocultó, lo crió y lo mantuvo lejos del radar.
— Exacto. Alguien que sabía exactamente quién era ese niño y decidió usarlo como una pieza de reserva.
Me puse de pie, sintiendo que el tablero de ajedrez se volvía tridimensional.
— Investiga todo. Si tienes que ir a París hoy mismo, hazlo. Necesito saber si ese chico es un aliado o una amenaza antes de que Jimin descubra que su hermano no es polvo en un cementerio.
— Como digas, jefecito — se burló Taehyun, tomando el arma de plata con una caricia casi amorosa.
— No me llames así. Sabes que lo odio.
— Y yo odio trabajar, pero aquí me tienes. Aunque... no niego que disfruté sacándole las entrañas a ese soplón español la semana pasada.
— ¿Ves? La creatividad es lo que hace al maestro — le dije con una sonrisa depredadora —. Si no eres creativo, nadie admira tu obra.
— Tienes razón. La próxima vez le arrancaré los ojos y haré que se los coma mientras dejo que unas ratas lo "acarician" un poco.
— De eso hablo, Taehyun — le di una palmada en el hombro —. Júntate conmigo y se te pegarán todas mis buenas costumbres.
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𝐊𝐧𝐨𝐰𝐢𝐧𝐠 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐢𝐧 𝐚 𝐫𝐞𝐯𝐞𝐧𝐠𝐞
FanfictionEl agente del FBI, Park Jimin, persigue a los criminales con implacable determinación, convencido de que deben enfrentar justicia. Pero bajo su fachada de rectitud se esconde un secreto devastador. Su linaje pertenece a una de las familias más peli...
