No podía faltar. La "Noche de Pájaros" no era solo una fiesta de gala; era el epicentro de un terremoto criminal, y el hecho de que el Russo fuera a estar allí era el combustible que necesitaba mi motor. Informé a Taehyun de inmediato y ordené que cada detalle, desde el corte de mi traje hasta el calibre de mis armas, fuera impecable. No iba a permitir que ese bastardo se me escapara de las manos otra vez.
Lo que no estaba en mis planes, lo que ni siquiera mi mente más febril pudo predecir, fue encontrarme a mi precioso Tigre en la mansión de Tony. Y mucho menos... verlo entablando una conversación que se veía bastante animada con el dueño de casa.
Al entrar, cumplí con el protocolo: saludos rápidos, sonrisas gélidas a conocidos irrelevantes. Pero al subir al segundo piso, mi mundo se detuvo. Allí, de espaldas a mí, estaba esa figura pequeña pero imponente. Una cabellera negra perfecta y un traje que parecía haber sido esculpido sobre su cuerpo, resaltando cada curva, cada línea de su anatomía. Y esas nalgas... ¡Mierda, Park! Si seguía mirándolo de esa forma, iba a perder el control antes de siquiera decir "hola".
¿Qué hacía Jimin en un nido de víboras como este? Sabía que no estaba aquí por su placa del FBI. Park Jimin tenía una vida doble, y hoy estaba viendo su faceta más peligrosa.
— ¡Ah, qué suerte que estés aquí! —exclamó Tony al verme, su voz rompiendo mi trance —. Voy a presentarte a uno de mis socios y buen amigo.
Jimin comenzó a girarse lentamente. Yo mantuve mi mejor máscara de póker.
— Buenas noches, caballeros — dije con un tono aterciopelado.
— Bienvenido, amigo mío — Tony me saludó con el estrechón de manos habitual y un breve abrazo.
Dirigí mi mirada a Jimin. Su rostro era una hoja en blanco, una obra maestra de la indiferencia, pero sus ojos... sus ojos delataban que yo era la última persona que esperaba ver en este infierno.
— Gracias por venir, Jungkook —continuó Tony —. Jimin, este es un gran amigo y socio, Jeon Jungkook. Jungkook, este es Park Jimin.
— Jimin... nosotros... — comencé a decir, dispuesto a soltar que ya nos conocíamos íntimamente, pero él me cortó la lengua con una elegancia aterradora.
— Mucho gusto, Jeon Jungkook. Un placer conocerlo — dijo Jimin, extendiendo su mano con una sonrisa protocolaria.
¿Qué demonios estaba jugando este niño? Su mano estrechó la mía con una normalidad fingida que me hirvió la sangre. Nos conocíamos más allá de la piel, nos habíamos quemado juntos, y ahora él actuaba como si fuera la primera vez que escuchaba mi nombre. Sonreí, devolviéndole la falsa cortesía, aunque por dentro quería arrastrarlo a una habitación vacía y recordarle exactamente quién soy.
— El placer es mío, Park Jimin. Todo amigo de Tony es amigo mío.
— Lo mismo digo, Jeon — respondió él, remarcando mi apellido con un veneno tan dulce que me dieron ganas de follarlo allí mismo, delante de todos, para que dejara de mentir. Control, Jungkook. Contrólate.
— Seguro que has oído hablar de Jungkook, Jimin — intervino Tony —. Muchos hablan de él.
— No. De hecho, no he escuchado absolutamente nada sobre el señor Jeon — mintió Jimin, evitando mi contacto visual.
— Vaya... espero que lo que sea que digan de mí sean cosas buenas —añadí, clavando mis ojos en él.
Tony, ajeno a la electricidad estática que amenazaba con hacer estallar las copas de cristal, se disculpó. Su esposa lo llamaba. Nos quedamos solos en medio de la multitud, rodeados de gente lo suficientemente lejos como para no oírnos, pero lo suficientemente cerca como para mantener las apariencias.
— Si me disculpa, señor Jeon, yo también debo irme... — Jimin intentó pasar por mi lado, pero le sujeté la muñeca con firmeza.
— Suéltame, idiota. ¿Qué crees que haces? — susurró, sus ojos escaneando el lugar con urgencia.
— Lo mismo te pregunto, Park. ¿Por qué finges que no me conoces?
— No finjo nada. No sé quién eres... y será mejor que me sueltes si no quieres un escándalo.
Solté su agarre, no por miedo, sino porque tenía razón. No era el momento.
— Sabes perfectamente que nos conocemos hasta lo más profundo, Jimin.
— No sé de qué hablas. Fui claro la última vez. Tengo asuntos que atender, Jeon.
Me dejó allí, bajando las escaleras con esa gracia letal hasta perderse entre la multitud.
— ¡Qué jodida mierda! — mascullé —. Algo tramas, Park. Pero lo voy a descubrir.
— Oye... no vas a creer quién está aquí — la voz de Taehyun resonó en mi audífono inalámbrico.
— Ya lo vi, Taehyun. Mi "tigre" acaba de pasar frente a ti.
— Sí, y no se ve que haya venido a jugar. Dile a Hoseok que lo vigile de cerca sin que lo note. Jimin no vino solo.
— Seguro que está con el bastardo de Yongui... o como se llame ese idiota. Tiene Ojos en todos lados.
Necesitaba más información. Fui hacia el sofá donde Tony descansaba con una copa de vino. Me senté frente a él, tratando de parecer relajado.
— ¿Hace mucho conoces a Jimin, Tony? Me dio curiosidad...
— Unos años. ¿Te interesa? — Tony rió—. Es un socio versátil. Tráfico de armas, pero su verdadera especialidad es la manipulación y la seducción. Maneja los mismos hilos que nosotros, Kook.
Me quedé helado. ¿Manipulación y seducción? Eso explicaba por qué caí tan fácil en sus redes.
— Vaya... una sorpresa interesante —dije con una sonrisa amarga.
— Si quieres una alianza con él, adelante. Mira, ahí está con Yongui.
Observé a Jimin a lo lejos junto a Min Yongui. Sabía que su presencia allí no era para cerrar un trato de armas común. Había algo más profundo. Me alejé de Tony y busqué a Taehyun en la planta baja.
— ¿Hoseok lo tiene en la mira? —pregunté.
— Sí. Pero olvida eso un segundo, Jungkook. Doce en punto.
"Doce en punto". La señal.
Me giré y lo vi. Kim, mejor conocido como El Russo, entrando por la puerta principal. Iba escoltado por ocho armarios empotrados, hombres que olían a pólvora y muerte. El salón se quedó en silencio; el respeto que imponía era el de un carnicero en un corral. Saludó a Tony y se retiró a una estancia privada para sus negocios.
Pasaron las horas. El reloj marcó las 2:00 AM. El alcohol fluía y los pactos se sellaban con sangre.
— Todo despejado — dijo Taehyun por el audífono —. Se terminaron sus tratos. Podemos entrar, es ahora o nunca.
Comencé a caminar hacia la sala donde estaba el Russo. El pasillo estaba custodiado por sus hombres, pero yo tenía mi propio plan para cruzar.
— ¡Mierda, espera! ¡Tenemos un problema grave! — gritó Taehyun.
— ¿Qué pasa ahora?
— Es Jimin... va directo hacia el Russo. ¡¿Qué carajo está haciendo?! Mi corazón dio un vuelco violento.
— ¿Jimin qué?
— ¡Lo sabía! No vino por una alianza, Jungkook. ¡Vino por el Russo! Está yendo solo contra ese nido de víboras.
— ¡Maldita sea! — golpeé una columna con el puño —. ¡Esto tiene que ser una pesadilla!
Jimin no estaba allí para negociar. Estaba allí para cazar a la misma presa que yo, y estaba a punto de meterse en una habitación llena de fusiles de asalto con nada más que sus dagas y su ingenio. El "Tigre" acababa de convertir mi misión en un rescate suicida.
Ahora sí viene lo chido!!! 👀🔥
Bueno, ustedes que creen que sucederá en el siguiente capítulo??
Los leo en los comentarios!!!
Esto se pondrá bueno....
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𝐊𝐧𝐨𝐰𝐢𝐧𝐠 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐢𝐧 𝐚 𝐫𝐞𝐯𝐞𝐧𝐠𝐞
FanfictionEl agente del FBI, Park Jimin, persigue a los criminales con implacable determinación, convencido de que deben enfrentar justicia. Pero bajo su fachada de rectitud se esconde un secreto devastador. Su linaje pertenece a una de las familias más peli...
