El trabajo terminó y el peso del día me obligó a buscar refugio. Ahora me hospedo en la mansión, pero conservo un departamento cerca del cuartel para mis ratos de soledad. La lluvia golpeaba con fuerza los cristales cuando entré al departamento. Me quité el abrigo, sintiendo el frío calar mis huesos, y caminé directo a mi habitación, ansiando un momento de paz.
Pero la paz es un lujo que no me puedo permitir. Al abrir la puerta, me encontré con un intruso instalado en mi cama, leyendo plácidamente uno de mis libros. Saqué mi arma por puro instinto, apuntando al centro de su pecho. Al reconocer la silueta, bajé el arma, aunque mi pulso seguía acelerado.
— ¿Novelas juveniles, Park? Qué decepción — comentó Jungkook sin despegar la vista de las páginas —. Esperaba algo más... oscuro. Como tú.
— ¿Qué mierda haces en mi casa? —siseé —. Y más importante, ¿qué carajos haces en mi cama usando mis cosas?
— Me relajo, es evidente. Pero este libro es un somnífero. ¿No prefieres algo más divertido? El porno... quizá — cerró el libro y me miró con una intensidad depredadora.
— Eres un maldito enfermo. ¿Cómo entraste? Se supone que mi seguridad es la mejor del sector.
— Supones mal, cariño — se levantó con una lentitud felina —. No hay cerradura que yo no pueda abrir ni llave que no pueda conseguir. Como la de tu casa, por ejemplo.
— Me importa un carajo. Lárgate. ¿No tuviste suficiente con lo de esta mañana en la oficina?
— Cuando se trata de ti, Jimin, jamás será suficiente — se acercó hasta acorralarme contra la pared.
Le puse la boca del arma en la frente. Él no retrocedió; al contrario, sonrió con una oscuridad que me hizo vibrar. Tomó mi muñeca con firmeza y bajó el arma hasta introducir el cañón entre sus labios, humedeciendo el metal con su lengua.
— Estás demente — susurré, viendo cómo lamía el acero con un morbo descarado.
— Y eso te encanta. Puedo sentir cómo te pones duro solo con esta escena. Es jodidamente excitante para ti verme así de vulnerable, ¿verdad?
— Realmente quieres morir... ¿Qué pasa si se me escapa el dedo en el gatillo?
— Entonces será un final poético: morir mientras estoy dentro de ti. Imagínatelo... mi sangre bañando tu cuerpo mientras te follo por última vez.
Jungkook no esperó respuesta. Se lanzó a mis labios con una ferocidad desesperada. Me alzó de los muslos, pegándome contra la pared mientras mis piernas rodeaban su cintura. Tiró todo lo que había sobre la cómoda de un manotazo y me sentó ahí, atacando mi cuello con mordidas que dejarían marca.
Rompí su camisa en un arrebato de urgencia mientras él se deshacía de mi ropa con una eficiencia animal. Me preparó con los dedos, expandiéndome sin piedad.
— E-espera... - gemí cuando introdujo un segundo dedo —. Aún no me he duchado, Jungkook...
Me tapó la boca con la mano, silenciando mis protestas. Sacó los dedos, los lamió frente a mis ojos con una mirada de absoluta adoración y luego me obligó a lamerlos yo, empapándolos en mi propia saliva.
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𝐊𝐧𝐨𝐰𝐢𝐧𝐠 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐢𝐧 𝐚 𝐫𝐞𝐯𝐞𝐧𝐠𝐞
FanfictionEl agente del FBI, Park Jimin, persigue a los criminales con implacable determinación, convencido de que deben enfrentar justicia. Pero bajo su fachada de rectitud se esconde un secreto devastador. Su linaje pertenece a una de las familias más peli...
