El escenario estaba listo. El tablero no era una mesa de madera en una oficina polvorienta, sino la opulencia obscena de una de las mansiones de lujo de Tony Montana y su esposa, Elvira. Tony no era solo un criminal más; era un peón estratégico, un hombre que entendía que el poder se mantiene con sangre, pero se decora con oro.
La noticia de que la reunión se llevaría a cabo en su territorio corrió como pólvora entre los canales adecuados. Por supuesto, fuimos más que invitados. Gracias a mis hilos invisibles en el submundo de la mafia, la invitación llegó a mis manos como la última pieza de un rompecabezas que me había tomado años armar.
Esa noche, media industria criminal convergería en un solo punto. Y entre ellos, el objetivo principal: El Russo. Un hombre cuya influencia en el tráfico de personas y su extensa lista negra de expedientes ilegales lo convertían en el rey de una montaña de cadáveres.
El evento, bautizado con el poético y siniestro nombre de "Noche de Pájaros", era mucho más que una fiesta. En el argot criminal, es una reunión de alto nivel donde los depredadores se juntan bajo la luna.
El nombre viene de la naturaleza nocturna de estos encuentros y del lenguaje en código que los participantes usan para comunicarse, como aves que trinan una jerga que nadie más entiende. Alianzas, pactos de sangre, resolución de conflictos... todo ocurre bajo el amparo de la noche.
Pero había un giro oscuro que yo planeaba aprovechar. Muchos asisten a estas reuniones no para estrechar lazos, sino para cortar gargantas. Es el lugar perfecto para deshacerse de la competencia. Con las cámaras de seguridad apagadas y una multitud de criminales armados hasta los dientes, un asesinato puede ocurrir en un rincón sombrío y nadie sabría quién apretó el gatillo. Si no hay huellas, cualquiera puede ser el culpable. El caos es la mejor cobertura para la captura que yo tenía en mente.
Para una ocasión tan especial, elegí un atuendo a la altura del funeral que planeaba oficiar: un traje negro impecable, camisa del mismo color y una presencia que gritaba autoridad silenciosa. Todo debía ser perfecto. No había margen para el error.
Estar rodeado de criminales armados no me intimidaba; al contrario, me daba ventaja. En un lugar donde todos desconfían de todos, nadie arriesga el pellejo por el de al lado. Secuestrar a alguien en medio de la fiesta podría parecer una locura, pero en la "Noche de Pájaros", si una presa desaparece, los demás simplemente asumen que su suerte se terminó.
Sin embargo, el Russo no era una presa cualquiera. Era una misión casi suicida. El tipo era inteligente, paranoico y nunca estaba solo. Era un desafío que aceptaba con una sonrisa gélida. Yo llamaba a esto "La Búsqueda del Tesoro". Entraríamos al juego, encontraríamos al tesoro y nos lo llevaríamos antes de que otro depredador lo hiciera. El mejor equipo se lleva el premio a casa para hacer con él lo que le plazca.
Lágrima por lágrima, le cobraría al Russo lo que le hizo a mi padre. Haría que su final fuera tan lento y agónico que maldeciría el día en que decidió arrebatarle la vida al hombre que amaba, convirtiendo a su hijo en su peor pesadilla.
Faltaban dos días, y mi preparación era casi religiosa. No podía llevar armas pesadas a la vista, así que la exclusividad y la elegancia serían mis mejores aliadas.
Pistolas de Plata: Dos armas de mano, ligeras y letales, fáciles de ocultar en la espalda baja. Mis favoritas personales.
Látigo Inteligente: Camuflado como un elegante bolígrafo de lujo. Una herramienta de tortura y control que nadie vería venir.
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𝐊𝐧𝐨𝐰𝐢𝐧𝐠 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐢𝐧 𝐚 𝐫𝐞𝐯𝐞𝐧𝐠𝐞
FanficEl agente del FBI, Park Jimin, persigue a los criminales con implacable determinación, convencido de que deben enfrentar justicia. Pero bajo su fachada de rectitud se esconde un secreto devastador. Su linaje pertenece a una de las familias más peli...
