Capítulo 31:
Aliados (1)
El ambiente era pesado.
Una habitación pequeña y reforzada, con paredes de metal pulido. La puerta de acero se cerró con un golpe sordo tras ellos, sellando a dos mundos dentro del mismo espacio.
De un lado, Albedo, aun recuperándose, pero de pie, rodeado por las seis mujeres que habían irrumpido en la base horas antes. Su presencia era como la de una tormenta contenida: cuerpos relajados, pero ojos vigilantes. Cada una era distinta en poder, en origen, en forma... pero compartían lo mismo: desconfianza.
Del otro, Ben con su ceño fruncido y mirada afilada. A su lado, Gwen, ahora más serena pero atenta. El abuelo Max, estaba apoyado en una de las esquinas de la habitación, más observador que hablante. Kevin, callado, cruzado de brazos, con los ojos fijos en Albedo. Y Brook, el miembro no humano, con un Pad holográfico en mano y expresión neutral.
La tensión podía cortarse con un cuchillo. Ben fue el primero en romper el silencio.
—Antes de cualquier decisión, necesitamos respuestas. No solo de ti, Albedo. Sino también de ellas —dijo mientras señalaba a las mujeres.
Las seis mujeres estaban a la defensiva. Miraban al grupo con ojos duros, sin la menor intención de disimular su desdén.
Ben no se dejó intimidar y continuo el interrogatorio.
—Queremos entender. De dónde vienen. Qué son exactamente. Qué buscan aquí. Y, sobre todo, por qué él. —miró a albedo brevemente. —Es tan importante para ustedes.
Eleonora soltó una carcajada seca, llena de sarcasmo. —¿Ahora quieren entender? Después de golpearlo, humillarlo y dejarlo sangrando en una celda.
—Tienen agallas —dijo Ellen con un filo helado.
—No lo trataron como un ser humano. —dijo Gabriel. —Lo trataron como un animal peligroso que había que encadenar.
—¡Lo golpearon como si fuera basura! —gritó Kasia, con rabia contenida.
—¡Porque durante años lo fue! —respondió Kevin, sin ceder.
—¿Y quiénes son ustedes para decidir eso? —replicó Ellen, dando un paso hacia adelante.
—¡Alguien tiene que hacer justicia cuando el daño ya está hecho! —rugió Ben alzando su voz varios niveles.
Las voces se alzaban, el caos se acumulaba como una tormenta invisible. La paciencia de Ophis se estaba acabando... La tensión subió al instante. Ophis dio un paso al frente, con los puños apretados.
Y el mundo... se congeló.
El aire se volvió denso, pesado, casi sólido. Una opresión invisible presionó los pechos de todos los presentes. Incluso Brook, bajó la mirada por primera vez.
Deseo de destruir. No por defensa. No por justicia. Por puro, crudo, instinto asesino. Su mirada no era de ira... Su mirada estaba vacía, como si pudiera acabar con todos los presentes sin sentir la más mínima culpa.
—...Basta —murmuró, con una voz más vieja que el propio universo.
Ben apretó los puños y de inmediato dirigió su mano a su omnitrix al sentir el peligro. Gwen retrocedió medio paso. Max apretó la mandíbula con fuerza. Incluso la luz de las lámparas pareció temblar.
Albedo sintió cómo el escalofrío le recorría la columna. —No... —susurró con urgencia, antes de levantar la voz con la poca fuerza que le quedaba. —¡¡Detente!! — Su voz retumbó, más fuerte de lo que su cuerpo debería permitir.
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Albedo en DxD
FanfictionTras el enfrentamiento entre los Ben malvados de otras dimensiones. Albedo despierta en el mundo de high school DxD. Descubre como afecta la llegada de Albedo al mundo DxD, y que repercusiones tiene esto en el mismo Albedo.
