Capitulo 33

7 1 0
                                        



Edryan

Anoche fue extraño.

Nunca había querido abrirme a alguien tanto como lo quise cuando Lina comenzaba a preguntarme aleatoriamente. Estando en ese balcón y lleno de preguntas, no hubo ni un solo segundo en el cual me sentí incómodo. No tengo idea de qué me impulsó a llevarla allí y mucho menos a incitarla a indagar en mi vida con completa libertad.

Su curiosidad cada vez aumentaba, podía ver como se soltaba más por cada respuesta que le daba y yo solo quise que me preguntara eternamente para seguir viéndola así. Me tomó por sorpresa su iniciativa de querer compartir algo de su vida conmigo. Cada vez que contaba una anécdota o una parte importante de su vida, su mirada se iluminaba y yo no podía parar de pensar en desear formar parte de un recuerdo de ella.

¿Lo contaría con ese entusiasmo si estoy en ese momento? ¿En ese recuerde que vivirá por siempre en su cabeza?

Cuando Lina esta cerca algo en mi me permite soñar e idealizar como sería mi vida en diferentes aspectos. Como sería si no estuviera destinado a ser un criminal, como sería haber tenido una vida normal o como sería si yo formara esa familia.

Ese pensamiento es el primero que llega a mi mente cuando me levanto del incómodo sofá que fui victima una noche más. Facilmente podría irme a otra habitación a pasar la noche, pero algo dentro de mi me lo impide cada vez que me lo planteo.

Tratando de estirarme veo la hora en el reloj de la mesa y noto que ya son pasadas de las 9 de la mañana y no noté ni escuché a Lina irse al hospital. Levantandome por completo voy en camino a tocar su puerta para asegurarme si está o no cuando escucho la puerta del baño abrirse.

Lina aparece recién aseada y lista para enfrentar un día más en su vida y también como alguien que si tuvo un buen sueño.

Al contrario de mi

Comparado con ella ahora mismo debo parecer un vagabundo cara del asco.

Cuando se da cuenta de mi presencia se detiene de inmediato en el marco de la puerta. Se queda unos segundo en los cuales me mira fijamente y yo a ella. Puedo ver que no lleva uniforme del hospital ni tampoco está en una pijama depresiva como los primero días.

Después de varios segundo de al parecer tomar control de sus acciones Lina sin apartar la mirada de la mía me sonríe.

Me sonríe

Y no sé como eso ya me alegró todó el maldito día.

- Buenos días – saluda continuando con esa sonrisa que me hizo olvidarme del insoportable olor de mi espalda y la mala noche que he tenido.

- Buenos días – logro decir con gran esfuerzo. Edryan contrólate, es primera vez que te habla amable y ademas sin tener que comenzar yo la conversación. – ¿No tenias que ir al hospital hoy?

- Para mi buena suerte los sábados tienden a dejármelos libres. – me contestas sin moverse ni un centímetro del marco de la puerta como si poco a poco estuviera tanteando el terreno para ver como estamos desde nuestra última conversación. - ¿Y tu? No tienes cosas ilegales por hacer? – noto un pequeño toque de humor a su pregunta y eso soltar una risa pequeña.

- Nada que no  pueda esperar.

- ¿A qué?

- A que desayune contigo. – me divierte ver como su semblante antes que reflejaba curiosidad y confusión ahora muestra pura sorpresa. Está seguro que no se esperaba eso, siendo sincero ni yo lo esperaba, pero verla ahí hablándome tratando de entablar una conversación conmigo me lanzó a no perder la oportunidad. Solo espero que no la rechaze. – solo si te apetece claro.

Intravenous Donde viven las historias. Descúbrelo ahora