Había pocas cosas que le gustaba a la pelimorada, favorita de la isla, y una de esas era dormir, amaba dormir, cosas que hacía muy poco por su trabajo y otra de las cosas era ser madre, amaba a sus niñas con toda el alma.
Pero odiaba cuando esas dos niñas preciosas gritaban en el piso de abajo por quién sabe que cosa y ella se había metido a la cama a las tres de la mañana porque el consejo de Auradon le había regresado los papeles por un error en la redacción.
Mal se levantó con un gruñido de la cama, si no bajaba las niñas arrian un desastre en la cosina.
Mal : ¿Cuántas veces les tengo que decir que no se acerquen a la estufa sin un adulto?
Las niñas pegaron un brinco al escuchar la voz de su madre Pero también sonrieron.
-Mami - la llamaron antes de lanzarce a ella.
Volteo los ojos mientras soltaba un suspiro, no podía estar enojada con ellas.
Ambas niñas eran una de las cosas más preciosas que tenía.
Holly y Callie, gemelas de cabello negro como la noche, ojos verdes y piel pálida, ambas con cinco años de edad, eran todo un terremoto, aún que siendo justos Holly era la más traviesa.
Callie: queríamos prepararte el desayuno
Mal : gracias cielo.
Holly : ¿Quieres un vaso de leche?
Mal : eso me vendría bien
La pequeña corrió al refrigerador por el cartón de leche mientras su hermana le daba un par de galletas a su madre.
Mal : su tía Evie va a venir a las 10 para ayudarme a peinarlas. Declaró al finalizar el desayuno
Callie : yo quiero un moño
Holly : yo dos colitas
Mal : ya veremos, de momento tienen que irse a lavar los dientes y a cambiarse, limpio la mesa y subo con ustedes.
Las niñas obedientes fueron arriba y Mal por fin pudo apoyar la cabeza en la mesa, estaba muerta del sueño y para colmo tenía que ir a ese estúpido evento, con solo tres horas de sueño.
Maldijo a todos, maldijo Auradon, se maldijo a ella misma por su error y maldijo al rey Ben por su estupida perfección.
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Ben : Vamos a ver, Carter hablo Ben ya exasperado tienes que ponerte los zapatos, se que no te gustan pero tienes que ponertelos
Bella : Cariño, no creo entienda mucho de razones
Ben miró a su pequeño hijo de dos años, estaba haciendo berrinche y eso no le gustaba ni un poco.
Ben : pues va a ponerselos aún que no quiera, no puede andar descalzo. Hijo puedes ayudarme con tu hermano.
Zion un niño de cabello café chocolate y ojos miel dejo su juguete y se acercó a ellos.
Zion : vamos hermano, no seas así con papá
Entre los dos intentaron ponerle los dichosos zapatos, cosa que les llevo cerca de 10 minutos.
Cuando estuvieron listos el rey Ben ya con dolor de cabeza los subió a su auto y se encaminaron al evento, uno que nisiquiera quería ir pero que por título debía de asistir.
