—Te traje pastel.
La simple presunción de un regalo hizo que lo soltara de su apretado abrazo para recibir su regalo.
¿A caso estaba moviendo la cola?
¿Es un perro dorado de raza grande?. Sir Crocodile sonrió con gran amplitud.
Las actitudes infantiles en Doflamingo le parecía sinceramente adorables pero esto era algo que JAMÁS admitiría, aunque su vida dependiera de ello.
Crocodile aprovechó el espacio personal recuperado y le estrechó el ramo de tulipanes que salvó por los pelos del apretado abrazo. Si, si conmovedor momento pero es bastante difícil encontrar flores decente en su isla para que Doffy las estropeara antes de recibir.
El semblante de Doflamingo se iluminó por completo junto con las flores. Lo ojos dorados fríos de Crocodile perdieron objetividad al verlo, brilló como alguien angelical y lució tan hermoso por solo un breve instante. Alguien podría perdonar todas sus atrocidades con solo verlo de esa manera.
Ya lo había pensado antes pero Doffy se veía muy bien con flores. Es un hombre que luce bien entre flores merece mil elogios pero dada su personalidad eso solo estropearía más su personalidad.
Sonrió sin darse cuenta. —Traeré un ramo más grande la próxima vez— dijo dejando su bolsa sobre la mesa en la enorme habitación. Le gustaba tanto la reacción de Doflamingo ante las flores que efectivamente terminaba dándole ramos de flores cada vez más grandes o difíciles de obtener.
Miró alrededor buscando la interrupción inoportuna a continuación pero está estaba tardando.
No era la primera vez que visitaba este lugar pero las ocasiones anteriores habían sido demasiado muy pocas las veces que tuvo un verdadero tiempo de calidad con Doffy, ya que los miembros de la banda pirata de Doflamingo se ponían insufrible cada vez que lo veían o sí no lo veían pero intuían que estaba allí, era lo mismo. Ellos se dedicaban a arruinar SU tiempo juntos.
Descubrió el paquete con su mano y le mostró un pequeño y delicado pastel para compartir entre los dos.
—Es un pastel princesa— no sabía mucho de pasteles por lo que pidió la opinión de Robin, ella le dio tres opciones a probar y eligió la opción de "broma". Por muy broma que fuese fue el pastel, fue el que mejor se adaptó a sus gustos. —Era lo mejor que pude traer.
—¡Pastel princesa! Mi favorito, ¿Cómo lo supiste?— El rubio se mostró favorable.
No le cabía duda alguna que estaba mintiendo, solo estaba fingiendo para no arruinar el ambiente. Escoger un pastel que resistiera el viaje sin estropearse era el verdadero desafío y una arriesgada decisión pero estaba determinado a traerle un pastel de cumpleaños.
La cobertura de mazapán del pastel princesa protegería los demás ingredientes mucho más delicados del interior como las cremas, la mermelada durante el viaje y mantendría la frescura por un poco más de tiempo. Aun así Crocodile trató de viajar de la manera más directa posible pero el poder de su fruta no le permitía viajar de manera continua como la paramecia de Doflamingo, su fruta Logia le exigía hacer algunas paradas para recuperarse así que en verdad estaba cansado pero satisfecho, el pastel llegó en buen estado como se lo propuso. Se sentó aliviado.
El bello color verde delicado coronado con una flor rosa de mazapán terminaba por darle el toque elegante que desentonaba completamente con la imagen de los dos fieros piratas.
—Comamos pronto— Crocodile empujó su presente para que el cumpleañero cortara su porción.
El rubio cortó el pastel con los cubiertos que estaban en la mesa a la espera de la comida que estaba esperando para recibir a su invitado pero este llegó antes, se sentó de la forma más cómoda posible dada su larga altura por lo que quedó con las piernas abiertas. Sin desdibujar su sonrisa cortó en cuatro trozos y comieron del mismo plato de envoltorio.
ESTÁS LEYENDO
Mi Emperatriz.
FanfictionBasada en la teoría de la Emperatriz Kuja que habría muerto de amor, y el pasado misterioso del implacable pirata, Sir Crocodile. Doflamingo se enamora por primera vez perdidamente de una mujer fría y meticulosa, que nunca le da chance, después de...
