Capítulo 28 "No hay reglas"

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Eso me inquieto aún más y él lo sabía. Pero parece que disfruta desestabilizarme.

—Mi palabra es demasiado valiosa—.se rehusó y recargó en la silla cómodamente sin darme una respuesta.

Rodeé los ojos.

—¿Y pretendes que...haga lo que quieres sí actúas de esta manera?
Me mostré irónica.

—No tienes otra opción.

—Pero no lo entiendo... ¿Por qué quieres una cita? Tu familia piensa que terminamos y gustarte no es una posibilidad.—descarté.

También me recliné en la silla y me crucé de brazos observándolo determinada.

Él sonrió de lado confiado y seguro de sí.
—Mi familia lo entiende pero no mi hermana menor. Hace poco comenzó clases de piano y al parecer eso aumento su interés en ti. Así que me acompañarás a verla. Cobras por Citas. Quiero una para ir contigo allí.

—¿Ahora?

—No.

—¿Entonces qué hacemos aquí?—traté de mantener la cordura,—Esto podríamos haberlo hablado otro día o por teléfono.

—Por qué hoy me ayudarás a algo.

[..]

Di un paso atrás.

Él centro comercial estaba lleno. Había gente pasando con compras y miradas curiosas hacía él....despertando ese pequeño porcentaje de introvertida que existe en mí.

—Solo será una hora—dijo con calma—Cumplirá años el próximo miércoles. No tengo idea de qué comprarle.

—¿Y yo sí?

—Eres meticulosa.

¿Eh?

—Eso...—

—Significa que sabes qué le gusta a la gente y además eres mujer.

—Oye...—dije resignada,—Pero solo será una hora. Eh—advertí al levantar mi dedo índice y pude ver su victoria silenciosa.

[..]

Las tiendas comenzaron a pasar una tras otra frente a mis ojos, ropa, perfumes, zapaterías. Pero nada le convencía. Salir con el, era un dolor de cabeza. ¿Como podía ser tan exigente?

Finalmente estábamos en una boutique de bolsos.

—¿Y qué tal esto?—le mostré el oso de peluche colgante,—Son populares entre niñas y adolescentes. Los cuelgan en sus mochilas y bolsos.

—Eso...—lo pensó,—Parece barato—negó y salió de la tienda.

Pero...este era lindo.
Hice una pequeña mueca y lo dejé en el estante.

—Eres un desastre—murmuré siguiendo su ritmo.

—Por eso estás aquí.

—No soy tu asistente.

Me crucé de brazos y seguí caminando a su lado.

—¿No actúas como una?

¿Qué?

Me detuve y él también lo hizo.

Me miro.
—Un asistente es una persona cuya función principal es ayudar a alguien a organizar actividades o facilitar un trabajo. ¿No estás haciéndolo?

Odio cuando tiene razón, por qué eso solo eleva su ego.

—Lo que sea.
Rodee los ojos.

Él entró a otra boutique y fue directo a su objetivo.

Diosa de las citasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora