Desesperación.

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La puerta se abrió levemente pero no de par en par, Santiago y Killyam miraron el Baing-pop destruido.

Baing-pop era un objeto pequeño, parecido a un celular, pero mas esférico, este objeto crecía al encenderse y mostraba todo su contenido.

***

Fuera de la sala Lía abría la puerta, de repente se da cuenta que "Las Lobas" la observaban a unos metros y se le acercaban. -Ay no...- murmuró para sus adentros. Comenzó a retroceder lentamente para prepararse a correr. Keyla la miraba, ella era la mas terrible de las dos, y por como la miraba, de ahí no salia sin tener algo para contar luego.

Andrea comenzó a correr hacia Lía, ella en un intento de zafarse entraría al laboratorio de quimica pero apenas abrió la puerta Andrea la tomo de la ropa, y la sostuvo, entonces Keyla comenzó con su movimiento, movía su bolso en círculos y cada vez mas rápido, Lía trato de gritar entonces Andrea le cubrió con una de las manos mientras la sostenía con la otra. Lía estaba por golpear a Andrea ya que tenia las piernas y un brazo libre, pero antes que pudiese reaccionar vio el bolso de Keyla acercase a ella. Y recibió el golpe.

Sus anteojos salieron volando, la tiraron al piso; entonces Las Lobas la liberaron y se fueron corriendo. Todo esto paso en unos segundos. Lía quedo tirada en el piso.

***

-¡¿Pe-pe-pero que... Que hiciste?!- exclamo Santiago al ver su baing-pop destruido.

- ¡Sólo recoge los malditos pedazos y vamos! - le gritó.

Recogieron los pedacitos del objeto y salieron del aula sin hacer mínimo sonido ignorando a la chica tirada en el piso ya que ésta iba levantándose.

-¡Maldicion! ¡Maldicion!- gritaba Lía mientras buscaba sus anteojos a gatas.

De repente escuchó como dos personas se acercaban y vio dos figuras borrosas y algo dobles. Alguien se inclinó y tomo algo del piso,

- ¿Santiago? - preguntó esperanzada. El chico le puso los lentes y su vista quedo clara. Era su hermano.

Atrás de Leonardo se encontraba Ailana con expresión de enojo.

Leonardo levantó a su hermana. -¿Que demonios te ha pasado estúpida?— preguntó molesto.

-Nada...- miró hacia su amiga y ella se retiro sin decir nada. Claramente furiosa.

- ¿Por que no has ido a casa ya? Lana esta molesta.

- Exactamente...¿Por que se molestó?

- Dijo que le mentiste cuando te vio aquí.

Lía se sentía muy mal, no sabia por que mintió a su amiga. -Le hubiese dicho que esperaba al chico. Se habrá preocupado... Aunque...si le decía quizá me reprocharía por tonta una vez mas...- murmuraba en su cabeza.

- La vi salir y me miró confusa. Luego me preguntó por ti. Y le dije que tú me habías dicho que irías con ella. Entonces ella se alteró y me tironeó hasta aquí.

-¿Y me encontró rápido? ¿Este ha sido el primer lugar donde habéis buscado?— preguntaba Lía a su hermano mientras salia del instituto.

-Sí, fuimos directo hacia el salón de química. Efectivamente ahí estabas. ¿Por que estabas ahí? Explicate por favor o le cuento a mamá.

-¿Nunca se acabaran las amenazas de esa clase no?. Solo quería hablar con alguien...

-¿Quien es ese alguien?

-No te importa.

-Le diré todo a mamá.

-Entonces yo diré a Lana sobre tus sentimientos.

-Tú ganas.- dijo Leonardo levantando los brazos en señal de rendición.

**

Ailana termino la maldita clase de clarinete y su madre fue a buscarla del conservatorio. Ahora iba a la clase de portugués. ¡¿Quien estudiaba portugués por todos los cielos?!, es decir, era español con otro acento y palabras un poco transformadas. Ella ya manejaba bien el idioma pero su madre no la sacaba de clases y quería que avanzace mas y mas.

Llego al Intituto cultural de la ciudad, ahí tenia sus clases de piano, violín y arpa. De tango y ballet, y de tres idiomas.
En otro instituto seguía otros idiomas y dos instrumentos.
Su madre no podía verla descansar ni un minuto. Tenía planes de que al crecer ella, trabajara para mantener a su madre. Y le decía que no debía casarse nunca, que viviría siempre con ella. Ailana se sentía perturbada con esa idea. Florencia, su madre, la crió sola mucho tiempo, pero siendo muy estricta. Cada día le repetía que jamás dependiese de nadie, que no quería que pase por lo que ella pasó, ya que fue abandonada por el padre de Ailana y eso le afecto de innumerables formas a ambas. Actualmente era casada con el señor Cristhianno, era un buen hombre hasta entonces, realmente Ailana y el no se conocían bien, mutuamente casi no se veían ni hablaban.

El señor Cristhianno casi no estaba en casa pero esa no era razón suficiente para que su madre la quisiese atar a ella por el resto de su vida. Y eso que siempre le decía que no se casara y esas cosas la dejaba muy asustada.

Ailana no viviría por siempre con su madre, eso era un hecho.

Terminó su clase de portugués y salió fuera a esperar a su madre, no había llegado aun, estaba muy cansada. Por suerte el martes no tendría matematicas, ya que por la tarde tenia piano y francés luego, y a esa combinación no se le podía sumar matemáticas con la perra de Nancy.

***

Santiago y Killyam se sentaron rodeando el baing-pop.

- Reparalo ahora maldito.- inquirió Santiago sin aparatar la vista del objeto hecho trizas.

-Sabes que no sé cómo... - respondió Killyam con tono de culpabilidad. -De verdad lo siento...

-¡Una disculpa no soluciona esto! ¡¿Sabes la magnitud de este incidente?! ¡Quien sabe que consecuencias traiga a la misión! ¡Ese estúpido objeto era indispensable imbécil! - le gritó.

- ¡Ya deja de gritarme! ¡¡No toda la culpa es mía!! Tu fuiste el negligente que saca un baing-pop en un salón de clases y SIN LLAVEAR LA MALDITA PUERTA. - dijo resaltando la ultima frase.

-¡Como si fuese normal llavear puertas! ¡Eso es algo a lo que ni tu ni yo estamos acostumbrados!-

-¡Entiende que fue la mejor decisión! Ya dime que mierda haríamos si la señorita esa veía el objeto! Era mejor matarla antes de arriesgarnos mas.

-Ya, cállate.

-Voy a dormir. No me molestes hasta mañana ok. Y programa la ventana para que se abra a las 6 en punto.

-No eres el capitán de la misión.

-Pero soy mayor que tu.

-Necesito muchas cosas para programar tu ventana y sabes que no se si eso hay aquí.

Ambos se miraron mal antes de ir cada uno a sus respectivos dormitorios.

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Voteeen

Dos igual a uno.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora